Category Archives: Vida en el Lugar de Trabajo

Los ejecutivos comerciales, ¿superestrellas apestadas?

El trato de superestrellas que se les da a los vendedores despierta con frecuencia el rencor de los otros departamentos. ¿Qué tan inevitable es esta dinámica? ¿Es algo anecdótico o señal de un mal mayor?

Fuente: http://plancarrera.monsterlatam.com/17506_es-MX_p1.asp

Por Mauricio González Lara

Colaborador de Monster

La fauna que conforma la selva interna de las organizaciones es tan variada como caricaturizable. Los estereotipos son múltiples. A las personas del departamento de tecnología, “los de sistemas”, se les considera indolentes porque casi siempre que responden a un llamado de otra área lo hacen bajo la asunción de que los problemas para los que se les requiere van del teclado hacia fuera; a los de administración, “los contables”, se les considera cerrados, pero se les tolera porque son los que firman los cheques; los de mercadotecnia son creativos pero muy desinhibidos a la hora de gastar dinero, lo que los hace ver como poco redituables; y la dirección general, bueno, es la dirección general: amada en público, pero eternamente cuestionada en “radio pasillo”.

Dicho esto, no hay ningún departamento que suscite reacciones tan encontradas como el departamento comercial. Ahí sólo existe amor u odio. Del lado del amor, se encuentran los que piensan que el departamento comercial es el corazón del negocio, y que sin ventas, pues no habría pan en las mesa. Por ello, sostienen, a los vendedores más destacados se les debe de aguantar toda clase de caprichos (elevadas cuentas de viáticos, los mejores lugares de estacionamiento de la compañía, etcétera).

Del lado del odio están los que opinan que sin un buen producto -con un target bien definido, de calidad, con una buena imagen mercadotécnica- “los comerciales” no serían capaces de nada. Los detractores también manejan un argumento incontrovertible a la hora de administrar rencores: pese a dedicar por lo menos el mismo número de horas al trabajo que los comerciales, ni los de mercadotecnia ni los de contabilidad ni los de servicio a cliente cobran las jugosas comisiones que son “la placa de identidad” de un equipo comercial exitoso.

“Esa percepción es totalmente equivocada”, sostiene José Luis Sánchez, director comercial de Tuaviso.com con una experiencia de 10 años como vendedor en empresas como American Express y HSM. Y revira: “Muchos critican sin tener la foto completa. Vender siempre es difícil, pero en estos tiempos crisis financieras, de presupuestos ajustados e incertidumbre, la labor es extenuante. Por remarcable que sea el producto o servicio ofrecido, y más allá de las habilidades naturales y preparación que un buen vendedor debe poseer para ofrecerlo en el mercado, un ejecutivo comercial debe de desarrollar una tolerancia a la frustración y el rechazo que demanda un perfil muy específico de individuo, susceptible a aguantar una presión constante e intensa. Pero eso no lo ven los que se lanzan a criticar; ellos sólo ven nuestras dizque altísimas comisiones, las cuales, por cierto, sólo cobramos si llegamos a los objetivos trazados por la dirección general.”

Razones

Se podría argumentar que el rencor contra el departamento comercial radica en un motivo económico: simple y llanamente, ganan más. Sin embargo, existen otras dos razones que han contribuido a que los de ventas sean los animales más repudiados de la fauna corporativa.

  1. Su insoportable pero necesario ego. Según Benson Shapiro, profesor de la Harvard Business School , la egolatría de los vendedores, su pecado, también es su virtud:

“Un buen vendedor necesita estar impulsado por el ego y ser altamente competitivo. Vender es un verbo complicado e implica compromiso, entrega y entusiasmo. Un buen vendedor debe ser arrogante y estar situado en la mentalidad ABC (Always Be Closing/ Siempre Estar Cerrando); de  lo contrario, es altamente probable que falle. Esto no significa que tenga “carta blanca” para ser abusivo, pero mientras no sea abiertamente perjudicial para la empresa, los demás departamentos deben de tolerar un poco de actitud de su parte. Es saludable.”

  1. Inhabilidad en integrar una estrategia orientada al cliente. El enfoque de venta basado en el producto es cada vez menos operante en una economía basada en la satisfacción al cliente. Si toda la empresa se asumiera como vendedora, no habría tanto odio contra “los comerciales”. En opinión de Angel Bonet, socio de la consultora Daemon Quest, el enfoque de “centrarse en el cliente” crea una cultura más integrada que permite sumar voluntades y no molestias:

“La actualidad demanda integración. No tiene sentido seguir haciendo el marketing de las cuatro P -producto, plaza, promoción y precio- con las necesidades de un mercado globalizado. Por ello, se deben unificar a la empresa en función del cliente, y no tanto en el producto. Esta estrategia supone un esfuerzo considerable en la organización de la compañía, porque afecta al organigrama y a los perfiles de los empleados, pero ésa es la idea: crear la noción de que todos crean la experiencia responsable de la venta.”

Conclusión

Los días en que las ventas dependían al 100 por ciento del departamento comercial han terminado. El problema es que las funciones de ventas y las del resto de la empresa están en dimensiones diferentes. Tomemos como ejemplo la relación entre marketing y ventas, donde la desconfianza es más evidente. En lugar de trabajar juntos, ventas y mercadotecnia a menudo laboran en distintos pisos, ¡y hasta en diferentes edificios! Ventas se concentra en ingresos trimestrales, mientras marketing apunta a resultados de más largo plazo, como la consolidación de la marca.

En un mercado superpoblado, nadie puede diferenciarse sin un mensaje unificado y coherente. Cuando ventas y marketing no trabajan bien juntos, o ventas y administración no se pueden ver las caras, la empresa pierde, porque todo esfuerzo se disuelve en un mundo donde los departamentos actúan de manera disfuncional. Y en un mundo así, la egolatría y los altos salarios hacen de los “vendedores estrellas” blancos fáciles de la frustración organizacional

Mi jefe es una pesadilla: El Lujurioso

Por Victor Weintock

Escritor Colaborador de Monster

Fuente: http://plancarrera.monsterlatam.com/17479_es-AR_p1.asp

En esta serie de artículos sobre los jefes-pesadilla hacemos una suerte de lectura de tarot laboral que nos ayuda a despejar incertidumbres, a desvelar los enigmas del supervisor insufrible y a salir avante en la vida profesional ante una circunstancia muy incómoda, desventajosa y adversa. Especial atención merecen los Arcanos Mayores de la pesadilla, aquellos que le han quitado el sueño desde épocas remotas tanto al hombre común como a los grandes sabios y poetas de la historia: en oriente se les conoce como los grandes males y en occidente, pecados capitales.

La insoportable levedad del jefe lujurioso no debe confundirse con acoso sexual en el trabajo, si bien el primero puede ser conducto hacia el segundo, mismo que tratamos en otro lugar no con levedad sino con toda la gravedad que amerita el caso. Por ahora, sin embargo, nos referimos a un mal que es todavía posible acotar e incluso utilizar a nuestro favor.

No por nada en la América prehispánica existen divinidades contradictorias asociadas a la lujuria, como la diosa náhuatl Tlazoltéotl, “Devoradora de la Mugre”, a la que habremos de invocar el nuestro centro de trabajo para que se encargue de acotar al pobre jefe lascivo. Al fin y al cabo, los latinoamericanos somos jacarandosos y sensuales; así es que los males del jefe los podemos tornar en nuestro beneficio.

De entrada hay que mirar la lujuria a través del cristal de la psicología moderna: es simple y sencillamente una adicción. Existen de hecho grupos de Sexóticos Anónimos que funcionan de forma similar a los grupos de alcoholismo. Es decir, no hay mucho que podamos hacer nosotros para cambiar la actitud del jefe frente a sus empleados a menos que fuéramos capaces de convertirnos en estatuas de piedra; el jefe no puede evitar vernos como carne, va más allá de él o ella, y nos quiere en su parrilla. No lo tomes personal, si no eres tú será el de a lado quien atraiga su atención; recuerda, mientras no exista el verdadero acoso sexual tú puedes manipular la situación a tu favor. Sin duda es un paso riesgoso la lectura que aquí le damos a la carta del jefe lujurioso, pero vale la pena intentarlo, como veremos enseguida.

La lujuria es sexualidad desbordada; y la sexualidad es tan solo una de las manifestaciones de la libido. De acuerdo a la escuela freudiana, la mente es un sistema que se autorregula gracias a la lucha entre fuerzas opuestas que orientan el comportamiento hacia un fin. Esta energía profunda, llamada libido, es el pulso que mueve al individuo. Carl Jung definió a la libido como la creatividad en libertad de la que disponemos para desarrollarnos como individuos.

Así es que esta es la clave para transformar la pesadilla de un jefe lujurioso en la bendición de un jefe creativo. En la medida que el jefe esté inmerso en un ambiente de plena creatividad y libertad podrá él o ella conducir su adicción en beneficio del equipo. Trabaja con alegría, desborda entusiasmo en el trabajo, tanto que contagies a tus compañeros, al grado que todo el equipo se mueva como una suerte de máquina programada para crear.

Se trata de no pelear contra la lujuria del jefe sino convertirla en la palpitación que da vida a la chamba, la chispa de la vida, la alegría del trabajo. Eso es a lo que nos referíamos arriba con la invocación a la diosa mexica Tlazoltéotl que devora la suciedad y protege los nacimientos. Hoy puede ser el día en que provoques el nacimiento de una nueva actitud en el trabajo. En suma, no te concentres en la sexualidad del jefe sino en su creatividad; puesto que si el énfasis lo pones en su adicción al sexo es porque tú mismo tienes sexo en mente; en cambio, el creador entusiasta acaba por tejer una red de creadores sin más esfuerzo que su propia creatividad. Suena fácil, lo es; y es además una empresa jocosa y sensual que te puede llevar muy lejos en tu avance profesional.

Se rumora mi despido

Por Victor Weinstock
Escritor Colaborador de Monster.

Fuente: http://plancarrera.monsterlatam.com/17462_es-MX_p1.asp

Errol Flynn nació en el rincón más lejano del mundo, en la isla de Tasmania, y muy joven saltó a la fama mundial por su genial interpretación del Capitán Sangre en la película del mismo nombre. En el transcurso de su vida fue acusado tanto de ser fascista como comunista: unos decían que fue informante de los Nazis, otros que apoyó a los republicanos españoles y a la revolución cubana. De él hemos oído que fue mujeriego y bisexual, deportista y drogadicto, tan suave y ligero como violento y conflictivo. No por nada una de las más famosas frases que se le conoce dice así: “No es lo que dicen de ti, es lo que murmuran.” Errol Flynn murió a los 50 años de edad, tras casi 60 películas y 26 años de carrera.

¿Hay que hacerle caso a los rumores? Errol Flynn parece sugerir que sí y que no al mismo tiempo. Por un lado, el “qué-dirán” nunca lo detuvo. Aun adolescente pudo representar a Australia como parte del equipo de boxeo en los Juegos Olímpicos de 1928; pero él prefirió viajar por los cinco continentes y ganarse la vida como buscador de oro, de perlas, fregón de restaurante, mozo, gasista y actor de teatro, hasta que lo descubrió la Warner Brothers. Por otro lado, él mismo advierte a sus admiradores que no pequen de exceso de confianza y estén atentos siempre. Uno no se puede detener a probar la veracidad o falsedad de cada chisme, pero hay que saber discernir cuando una falsa percepción pone en riesgo tus sueños, tus objetivos, tu vida laboral.

Cuando se rumoraba que Flynn estaba acabado, que era una parodia de sí mismo, sorprendió a propios y extraños en la película “Fiesta”. Esa es la mejor lección. Si se rumora tu despido, si no te lo dicen de frente, haz un cuidadoso análisis de tu desempeño, de lo que de ti se espera, de lo que has ofrecido a tu empresa. ¿Dónde has fallado? ¿Cómo puedes mejorar? Así como en el ajedrez la mejor defensa es el ataque, en tu vida laboral el mejor antídoto contra los rumores es desmentirlos con hechos. Crece con el reto, no te desanimes. Defiende tu sueño, defiende tu trabajo; no pierdas el tiempo atacando a tus detractores o pontificando sobre tus virtudes. Actúa, como  Flynn, y construye tu propio destino.

Quién sabe, a lo mejor los rumores sean de hecho ciertos y tu despido es inminente e inevitable. Es incluso posible que tu despido no sea resultado directo de tu pobre desempeño, tanto como un proceso de reingeniería y recortes indispensables, por ejemplo. Durante la Segunda Guerra Mundial, a Flynn se le criticó por interpretar héroes en las películas sin haberse nunca enlistado, cuando en realidad él fue rechazado por todos los cuerpos del servicio militar por motivos de salud. A él se le acusó de antipatriota injustamente. No dejes que rumores injustos sobre tu despido te alteren más de la cuenta y decidan tu destino laboral.

Recuerda que lo que no te mata te hace más fuerte. Mucha gente cree erróneamente que un despido es una mácula indeleble que levantará sospechas en todo futuro empleador potencial. De hecho, la percepción que un desconocido tenga de tu historial laboral depende en gran medida del giro que tú le des. Quien persevera, alcanza, sin lugar a dudas.

En suma, pon atención a los rumores porque cuando el río hace ruido es que agua lleva; si hay tormentas en la cima de tu empresa, no te duermas en tus laureles porque te lleva la corriente. Trata de salvaguardar tu trabajo y tu reputación haciendo un análisis concienzudo y meticuloso de tu desempeño: piensa con la cabeza, no con las vísceras. Y en caso de que el despido sea inevitable, sal con la frente en alto para que puedas exponer con claridad y veracidad las circunstancias: aprende de tu circunstancia. Ya lo dijo Neruda, muchos en tu lugar han triunfado, no te quejes, actúa.

Así es que ya ves que los rumores tienen su lado amable pues te previenen a fin de que hagas los ajustes necesarios para quedarte con el puesto, o para salir mirando al sol, con un bagaje de experiencias útiles. Finalmente, aunque no es aquí el tema que nos concierne, no sobra recordar que también hay rumores que te ensalzan más de la cuenta y ponen la vara de tu desempeño demasiado arriba, lo cual puede precipitar tu caída. Marilyn Monroe, por ejemplo, dijo que Errol Flynn tocaba el piano con el pene; cualidad que, amén de ser difícil de creer, no lo hizo mejor ni peor actor. Por su parte, él no perdió el tiempo ni practicando, ni demostrando, ni desmintiendo: Flynn se dedicó a lo suyo, es decir, a actuar, su pasión, y a disfrutar la vida.

Chismes en el trabajo: ¿pueden realmente lastimarte?

Por Beverly West
Escritora colaboradora de Monster
Fuente: http://plancarrera.monsterlatam.com/7863_es-MX_p1.asp
Todos lo hacemos de vez en cuando, ya sea quejarnos con nuestro compañero de trabajo acerca del último cambio de política sobre el pago de horas extras o criticar la última pelea entre el director de finanzas y el encargado de compras. Chismear en el trabajo es casi una parte inevitable de la cultura corporativa.

Pero, ¿chismear es una manera positiva de crear relaciones, intercambiar información para ascensos o para indicar la salud emocional de la comunidad corporativa? ¿O es similar a un virus tóxico que se expande y que a final de cuentas debilita la salud general de la organización, amenazando así la seguridad del trabajo, oportunidades para ascensos laborales y la felicidad profesional?

Así como con la mayoría de las cosas que involucran la interacción humana, hay dos lados en esta moneda común. Usa el siguiente consejo para asegurar que tus pláticas no se interpongan en tu camino profesional.

Peter Post, codirector del Emily Post Institute y coautor del libro: Etiquette Advantage in Business: Personal Skills for Professional Success, sostiene que hay muchos aspectos negativos de ser parte de pequeños chismes inofensivos. “El chismear y propagar rumores adhiere stress al lugar de trabajo,” dice Post. “Cree stress en el lugar de trabajo y usted creará una situación en la cual la gente no estará enfocada en hacer su trabajo.” Esta es la razón por la cual muchas compañías tienen políticas corporativas que específicamente restringen o prohíben el chismear en el trabajo y por las cuales la gerencia podrá ver no muy bien a aquellas personas que son parte de estas acciones.

Pero los efectos generales del chismear negativamente no necesariamente le piden a usted que se abstenga completamente de conocer acerca de situaciones que pasan a su alrededor. De hecho, muchos psicólogos creen que el no ser parte de un poco de chismeo en la oficina puede de hecho dañar su carrera profesional.

Siobhan Mellor, psicóloga clínica y autora de la investigación “Gossip - the Nation’s Favorite Pastime,” piensa que el tipo correcto de chismeo puede ser bueno para usted. “Conocer los últimos chismes de la conducta de otros ayuda a construir un mapa social acerca de lo que es aceptado, extraño, malo o inclusive acerca de cuáles tipos de acciones mejoran nuestra condición laboral y cuáles no” dice la autora.

Kate Adamas, una editora que trabajó para una compañía editorial importante de Nueva York recuerda haber sido regañada en su evaluación de desempeño hecha por colegas, porque ella admitió que no sabía acerca de la renuncia repentina de su jefa para irse a un nuevo puesto de trabajo en otra editorial. “Yo pensé que lo educado era pretender que yo no me había dado cuenta de la ausencia larga de mi jefa durante el tiempo de las comidas en el cual aparentemente estaba yendo a entrevistas” dice Adams. “Como una asistente, yo siempre traté de encubrir a mi jefa y pensé que eso incluía no hablar acerca de su obvia búsqueda de trabajo. Pero mis colegas pensaron que esto era una señal de que yo no estaba al tanto y que era una persona que no llegaría lejos.”

Karen Kirchner, gerente de Career Management Consulting, ubicada en Stanford, Connecticut, piensa que puedes darte el gusto de un poco de chisme en el trabajo de manera segura y sin sentimiento de culpa en tanto que sigas las siguientes siete reglas:

1. Sólo chismea de vez en cuando y mantente atento de quién está escuchando.
2. No pases mucho tiempo en la oficina con gente con fama de chismosa, ya que puedes ser juzgado “culpable” por asociación.
3. Escucha cuidadosamente pero habla tan poco como te sea posible. No parezcas una persona chismosa o en necesidad de escuchar chismes para ser así la persona que tiene la primicia de ellos.
4. Trabaja con la regla de que lo que sea que digas será repetido. Piensa en las implicaciones de esto antes de hablar.
5. Considera la fuente del chisme y los motivos ocultos de dicha fuente. La gente a veces planta información para manipular una situación.
6. No hables mal de la gente, tus comentarios te perseguirán de manera continua cuando se creen o cambien alianzas o grupos en el lugar de trabajo.
7. Si algo que dices llega a oídos de un amigo o colega en una manera en la que no quisiste, debes de pedir disculpas y ser honesto. Esta es la única manera de salvar tu reputación y limitar el daño hecho.

Los errores más comunes en tu primer trabajo y cómo evitarlos

Por Peter Vogt
Asesor de Carrera en Monster
Fuente: http://plancarrera.monsterlatam.com/8161_es-MX_p1.asp
Si te acabas de graduar y estás por iniciar tu primer trabajo profesional, es probable que te sientas abrumado y paralizado. Sin embargo, el reto apenas comienza ya que conseguir el trabajo fue sólo el primer paso, ahora tienes que desarrollarlo. Aquí encontrarás algunas ideas acerca de cómo evitar algunas trampas y cómo ser más exitoso en tu nueva posición.

Evita las murmuraciones

Es prácticamente imposible evadir los chismes en el trabajo pero eso no significa que debas tomar parte en alguno de ellos. Al contrario, formar parte del chismorreo de la oficina puede ser contraproducente e incluso puede tener un efecto boomerang que termine por afectar en tu desempeño.

Escucha las murmuraciones y habladurías si tienes que hacerlo pero ten mucho cuidado de no generar ninguno de ellos, especialmente cuando eres nuevo en tu organización.

Batallas políticas

Al interior de prácticamente cualquier organización encontrarás rivalidades y personas que no conviven en armonía. En algunos casos, estas relaciones dañadas se extienden por años, convirtiéndose en vínculos muy amargos al interior de un ambiente de trabajo.

En una nueva posición, tomará tiempo reconocer esas alianzas y rivalidades. De hecho, en poco los grupos establecidos pueden intentar reclutarte en cualquiera de los dos bandos. Si detectas que puede haber conflicto entre ciertas personas e intuyes que están tratando de ponerte en contra de su enemigo, aléjate de la guerra.

Innovar en el trabajo

Si al poco tiempo de haber entrado a trabajar le llevas a tu jefe o supervisor una lista de cosas que consideras que deberían cambiar, es probable que tu esfuerzo no sea bien recibido. Al contrario, te pueden tomar como ingenuo o incluso arrogante ya que se sorprenderán de cómo puedes ser capaz de proponer cambios significativos en tan poco tiempo.

Estarás mucho mejor si te dedicas a aprender y observar al inicio de tu trabajo. Aporta ideas de vez en cuando, eso es muy conveniente. Pero sobre todo, anticipa el hecho de que los sistemas y las culturas no cambian tan rápido. Para los colegas que han trabajado por mucho tiempo bajo un mismo sistema no les será sencillo enfrentarse a cambios significativos.

Ser un sabelotodo

Seguramente cuando eras pequeño alguien te hizo saber que a nadie le gustan las personas que lo saben todo. Lleva contigo esa advertencia ahora que has entrado al ambiente laboral profesional.

Es probable también que hayas aprendido cosas en la universidad que otros que se graduaron hace tiempo no sepan. Está bien hacer menciones sobre tu conocimiento pero debes hacerlo sobre la marcha. Necesitas reconocer el trabajo que se está haciendo en tu nueva organización y las razones por las cuales se hacen. Una vez que reconozcas ese esfuerzo, haz sugerencias basadas en tus propias experiencias y conocimientos.

Aislamiento

Cuando eres ‘el nuevo’ puede ser difícil empezar a conocer a las personas con las que vas a colaborar. La reacción más común es la de retraerte o esperar a que alguien te invite a comer o tomar café.

El problema es que ambas estrategias pueden hacerte sentir aislado y generar una apariencia de que eres poco accesible. Es importante que tomes la iniciativa y hagas la primera movida. Si escuchas a algunas personas que van a salir a comer, pregúntales amablemente si te puedes unir a ellos. Si en tu lugar de trabajo están regalando boletos para el siguiente juego de fútbol, asegúrate de que te toque uno y asiste. Antes de que lo imagines, tus nuevos compañeros notarán tu esfuerzo consciente para interactuar con ellos y responderán de manera positiva.

Las posibilidades de tener éxito o no en tu nuevo empleo quizá no estén tan relacionadas con tus habilidades técnicas o tu conocimiento académico. Por el contrario, es probable que tu éxito repose en tu habilidad para establecer relaciones de trabajo e incorporarte a la cultura de tu organización. Te echarás a la bolsa a tus nuevos colegas por tu interés de aprender así como compartir. Habla pero también escucha. De igual manera, contribuye y dirige.

Quiero darle un puñetazo a un compañero de trabajo

Por Victor Weinstock
Escritor Colaborador de Monster

Fuente: http://plancarrera.monsterlatam.com/17090_es-MX_p1.asp

El que se enoja pierde. En cinco palabras se resume el dilema al que te enfrentas cuando te ofuscan las ganas de darle un trancazo en la cara a un compañero de trabajo. Cuando uno golpea es con ganas absolutas de ganar el pleito con toda certeza; si existe la menor duda en ti de que vas a perder, seguro pierdes. Con ganas de ganar el pleito, con destreza y astucia, tienes todas las de ganar, aun cuando parezca lo contrario a primera vista. Antes de enojarte piensa largo y tendido qué es exactamente lo que puedes perder si te enojas, qué es lo que puedes ganar si no; y también qué exactamente es enojarse.

Empieza por entender tu propio enojo; trata de comprender las dimensiones de tu tolerancia a la frustración no sólo por la reacción que provocas en tu entorno inmediato al enojarte, sino en tus propias acciones, y en tus palabras. ¿Con qué te quedas tú cada vez que te enojas en el trabajo? ¿Te ganas el respeto de tus compañeros o lo pierdes? ¿Y el tuyo? Te respetas a ti mismo cuando te enojas, o te pierdes el respeto, y todo por alguien que, al menos desde tu punto de vista, al menos por un segundo, no merece siquiera vivir. ¡Lo quieres matar! De hecho, en tu imaginación ya lo has matado. ¿Y por un muerto estás dispuesto a arriesgar tu puesto? Por supuesto que no, de lo contrario no habrías llegado hasta este punto en la lectura.

Ahora bien, una vez que has comprendido los mecanismos secretos de tu ira, la puedes controlar y dirigir a tu favor. Ya estás listo para volver la mirada hacia el contrario. ¿Qué te enoja de él? Empieza por separar al compañero del trabajo. Visualiza un paseo con esta persona fuera de la oficina y reflexiona: ¿quién es esta persona que te acompaña? ¿Con qué fin te acompaña? ¿Es tu compañero de juegos? ¿Es tu compañero de fórmula? ¿Es tu mujer o tu marido? No, probablemente la respuesta a estas interrogantes es que esta persona que en la visualización te acompaña al juego, o a la campaña política, o al lecho, no corresponde a la realidad. Tu compañero de trabajo es sólo eso, un compañero de trabajo; si te acompaña en el trabajo aprende a controlar tu enojo para no salir perdiendo; eso es todo. Así de simple. Recuerda que en ningún lado está escrito que debes ser amigo de todas las personas con las que trabajas; basta con que trabajes y dejes trabajar. En este caso, cuando el opuesto hace bien su trabajo; aplica la indiferencia y así saldrás ganando pues preservas el respeto y la serenidad… y el puesto.

Sin embargo, si al voltear la mirada al otro, con frialdad, descubres su ineficiencia, y eres capaz de encontrar sus puntos vulnerables, ataca. La mejor defensa es el ataque, sin lugar a dudas. Ataca sin piedad, a matar, porque esta persona te estorba a ti, y estorba a la empresa. Pero ataca con inteligencia, no te atrabanques, no pongas en riesgo lo ganado con un despliegue innecesario de violencia física, o de juicios sumarios que te puedes evitar.

A veces nos frustra, nos enoja saber que el rival es inepto, que la supervisión está secretamente de acuerdo, pero que parece que nadie puede o se atreve a hacer nada. Piensa que aun el más invencible de los rivales puede derrotarse a sí mismo si lo orillas a su propio precipicio, como hacían los pequeñitos homínidos con el poderoso mamut. Todo Aquiles tiene un talón. Presenta las pruebas, prepara tu caso, exhibe al sujeto de tu escarnio con elegancia y así seguro ganas, aun cuando el permanezca en el puesto y tú no; porque te irás con la satisfacción de haber ganado la batalla. Al salir airoso, no enojado sino satisfecho, tienes todo para ganar, y nada que perder.

Las palabras son baratas, las acciones son caras. Mejor escribe las aventuras de tu pesadilla en la oficina, publícalas en tu blog. En serio, lo de arriba fue un ejemplo de liberación catártica a través de la escritura. Tengo una amiga que se dedica a coleccionar historias de oficina. Antes de actuar en base a los aguerridos párrafos anteriores, hazte la siguiente pregunta: ¿vale la pena llegar a tanto? ¿no será mejor imaginar a esta persona en el baño, constipado, como decía mi abuelita, para satisfacer el morbo? Puede que sí, puede que no. Eso sólo tú lo puedes valorar; mas no olvides que, si vas a salir enojado y con la sensación de haber perdido algo importante, mejor detente; respira hondo, y mira a tu computadora contar borregos eléctricos mientras trabajas, mientras te concentras en tu trabajo, mientras navegas con viento a favor por el trabajo de tus sueños que te fascina, y te olvidas que una mosca se paró en el pastel.

Me enteré que van a despedir a un amigo, ¿qué hago?

Por Victor Weinstock
Escritor Colaborador de Monster
Fuente: http://plancarrera.monsterlatam.com/17086_es-MX_p1.asp

La amistad verdadera es un compromiso revelador en la vida de cualquier persona. El origen de la palabra es griego: “a” – sin, y “ego” – yo. Es decir que en la amistad uno se compromete a encontrar y proteger a su otro yo. En el amigo nos revelamos nosotros, vemos nuestro reflejo. Ya lo dice la sabiduría popular: “dime con quien andas y te diré quién eres”. El ser humano es gregario; por ende, proteger la amistad es una cuestión de supervivencia; cuidar al amigo es tan importante como tener buena salud.

Sin embargo, en los negocios no hay amistades sino supervisores, subalternos, compañeros, clientes y competidores. Y cuidar nuestro modus vivendi es también un asunto de vital importancia. Cualquiera que se precie de ser un amigo sabrá entender el delicado equilibrio que existe entre la lealtad y el hara kiri. Un amigo verdadero no pone en riesgo nuestra situación laboral.

¿Qué pasa entonces si te enteras de que un buen amigo está a punto de ser despedido? Seguramente pasarán por tu cabeza pensamientos como estos: “si me quedo callado estoy privando a mi amigo de una información de vital importancia, sin duda; pero la indiscreción puede poner en riesgo mi propia posición en el trabajo, y entonces lo único que sacaría de soltar información es que mi amigo me arrastre consigo al desempleo”. El panorama no es nada halagüeño pues nos pone entre la espada y la pared: mal si hablo, mal si no.

El primer paso para salir de esta encrucijada es mantener la cabeza fría y hacer un análisis clínico de la situación. Considera el lugar dónde trabajas y olvida por un momento la lealtad debida a la amistad. Desde esta óptica es posible llegar a la conclusión que lo mejor para tu amigo es salir de la empresa. Quizá él o ella no es la persona ideal para el puesto y no le haces ningún favor fingiendo demencia. También es posible que su capacidad no sea puesta en duda pero por políticas internas de la empresa su cabeza está por rodar. Recuerda en este caso que tú no eres un superhéroe vengador; basta con que te tomes el tiempo para desenredar y comprender los hilos de estas políticas para hacer la buena obra del día.

Nunca debes mentir a un amigo haciéndole creer que los rumores son falsos, y que le queda larga vida en la empresa, con la intención de levantar su ánimo. El optimismo pasajero se tornará en rencor contra ti cuando explote la bomba. Tampoco debes correr a calentarle la cabeza porque eso sólo puede empeorar las cosas.

Salvo que, al cabo de tu análisis minucioso, concluyas que lo mejor es no decir nada a tu amigo, lo más probable es que decidas compartir la información y ser leal a la amistad. No obstante, te has tomado el tiempo de estudiar la situación antes de correr a echarle leña al fuego y es esta frialdad el mejor regalo que le puedes ofrecer a la amistad, y a ti mismo en última instancia. Y es que en estos momentos de golpes duros al ego lo que más nos hace falta es que alguien sin ego, en griego “a ego”, un amigo, nos ayude a separarnos de las respuestas pasionales e impulsivas para salir airosos de la prueba.

Ayuda a tu amigo a entender las razones buenas o malas, justas o injustas, para que la supervisión esté considerando despedirlo. Analicen juntos las opciones. Algunas veces es posible cambiar lo necesario en disposición y estilo de trabajo para salvar el empleo; pero en otras es factible que seamos el mejor vehículo para que el amigo comprenda su realidad, gracias a la confianza que da la relación, y se prepare a aprender la lección y salir dignamente, fortalecido.

Un verdadero amigo sabrá entender las razones que tú tienes para mantenerte en el puesto a la vez que lo previenes a él. Aunque sin duda cabe la posibilidad que este análisis te sirva a ti mismo para ver tu vida laboral desde otra óptica que te permita mejorar tus perspectivas de ascenso o tal vez la necesidad de renunciar, particularmente si tú mismo llegas a la conclusión de que el despido es innecesario e injusto. En todo caso, no pierdas de vista que para salvar a alguien que se ahoga es necesario, en primer lugar, saber nadar. No pongas en riesgo tu vida laboral si no tienes las armas para ayudar a tus amigos a cruzar a la otra orilla.

Cuatro formas de ganarte el respeto en tu primer trabajo

Por Peter Vogt
Asesor de Carrera en Monster

Fuente: http://plancarrera.monsterlatam.com/9113_es-MX_p1.asp
Una vez que has hecho el esfuerzo por obtener tu primer trabajo profesional después de salir de la universidad, lo último que quieres es echarlo a perder. Desafortunadamente, eso le sucede con bastante frecuencia a muchos recién graduados.
El problema raramente se encuentra en la ausencia de conocimientos o falta de habilidades técnicas. Por el contrario, el problema se encuentra radica en algo mucho más simple: El hecho de que cuando empiezas a trabajar no eres mas que una persona, un individuo, especialmente durante las primeras semanas de haber iniciado.
¿Recuerdas el apartado de tus evaluaciones de segundo grado donde decía “trabaja y juega bien con otros”? Esta habilidad es importante porque es muy sencillo provocar una terrible primera impresión entre tus nuevos colaboradores. Esa primera impresión va a mancillar tu reputación el tiempo que permanezcas con la organización.
Entonces, ¿Cómo salvar ese primer momento y posiblemente beneficiarte a lo largo de tu desarrollo profesional? Aquí encontrarás cuatro sugerencias clave de cómo actuar estratégicamente.

No sabes lo que no sabes

“Puedes ser una persona valorada por tu inteligencia, pero a los veinte años eres prácticamente un recién nacido en el mundo laboral” afirma Alexandra Levit, autora del libro They don’t Teach Corporate in College. La primera sugerencia es que vayas con pies de plomo cuando se trate de compartir ideas originales, especialmente cuando estás iniciando.
“Resiste la tentación de dar pasos apresurados y apropiarte de proyectos, o asumir que sabes cómo deben hacerse las cosas” dice Levit y agrega: “Los colaboradores de más tiempo o edad y con mayor experiencia van a interpretar este comportamiento como arrogancia y rápidamente van a descartar automáticamente el valor de tus aportes.”

Un sincero agradecimiento abre caminos
¿No es agradable escuchar un “gracias” de vez en cuando? Tus compañeros de trabajo y tu jefe seguramente sienten lo mismo.
La presidenta de Stern Associates, una agencia de relaciones públicas y marketing en Cranford, Nueva Jersey, Susan Stern, enfatiza la importancia del agradecimiento en un momento oportuno. “Tu mánager es un ser humano al que le gusta sentirse apreciado, al igual que tú […] Eso significa que si tu mánager te lleva a comer, te da algún regalo, un bono de trabajo, un incremento salarial o incluso es anfitrión de una fiesta para la compañía, debes responder con un sincero agradecimiento.”

Pocos procuran ir más arriba y más lejos
Te asombrará el número de personas con las que trabajarás, que no hacen más que mirar el reloj. Estos compañeros sólo hacen lo que se les pide y únicamente ponen sus 40 horas de trabajo a la semana, ni un segundo más.
Su indiferencia puede actuar en tu favor si simplemente te ofreces para hacerte cargo de algunas pequeñas tareas adicionales, o si pones un poco de tiempo extra de vez en cuando.
“Los voluntarios felices anotan puntos a su favor” comenta Stern y escribe que “las compañías están siempre impresionadas por el staff de jóvenes que están dispuestos a cubrir sus cuotas, arremangarse la camisa y ayudar. Al mostrar su disposición y dejar su ego en la puerta de entrada, le muestras al directivo que estás comprometido con el trabajo, con el avance de los programas y el trabajo en equipo.”

Escuchar es una habilidad subestimada
“Debería ser obvio, pero muchos trabajadores de primer ingreso están ansiosos por probar sus conocimientos y hablan sin escuchar primero” dice Mary Harris, consultora corporativa sobre normas de conducta y protocolo en Fort Lauderdale.
El resultado no deseado: Una imagen de chico estirado y sabelotodo; con poca consideración hacia los colegas con mayor experiencia, afirma la autora.
Esta misma idea es compartida por Marjorie Brody, cabeza de Jenkintown Communications en Pennsylvania y coautora del libro Help! Was That Career Limiting Move?, quien afirma que, por encima de todo, es fundamental aprender a realmente escuchar.
“Cuando comprendes lo que la gente te está queriendo decir y lo que necesita de ti en vez de enfocarte en tu propia agenda, te ganas el respeto de tus compañeros como alguien atento y empático.”