Category Archives: En el trabajo

El juego de las lágrimas: cómo lidiar con las lágrimas en el trabajo

Anthony Balderrama, redactor de CareerBuilder.com

Fuente: http://msn.empleoscb.com/ViewArticle.aspx?articleid=240

En una sesión de preguntas y respuestas con los electores el día previo a las primarias presidenciales 2008, la antigua aspirante a la Casa Blanca, Hillary Clinton, se emocionó un poco mientras respondía una pregunta. No gritó, sollozó ni siquiera dejó el escenario para componerse en privado. Sus ojos se llenaron de lágrimas, continuó respondiendo la pregunta y luego pasó a otro tema. Fácilmente ganó las primarias al día siguiente.

Los expertos de TV y los participantes de blogs no dejaban de hablar de ella. No se referían a su política, sino que a su “demostración de emoción”. Se preguntaban cómo responderían las personas: ¿Era el fin de su campaña? ¿Era un obstáculo para las mujeres? ¿Fue montado para atraer la atención?

Su respuesta, en sí misma, fue que su deseo de mejorar el país la mantuvo vigente durante la campaña primaria presidencial más larga en la historia de Estados Unidos. Aunque unos cuantos políticos de alto perfil derramaron lágrimas en el recorrido electoral, ¿merecía realmente ese momento tanto alboroto?

Llorar no es simplemente una emoción cualquiera

Cuando se trata de llorar en el trabajo, no somos seres lógicos. Echa un vistazo a los artículos acerca de las lágrimas de Clinton y verás que la palabra “emocional” se repite una y otra vez.

¿Es el agotamiento más emocional que la alegría o la ira? ¿Decimos que los colegas que se ríen mucho son emocionales? ¿Qué sucede con los jefes que gritan?

Sin embargo, por más molesto que pueda resultar el incesante cacareo de tu vecino de cubículo, es probable que esto no le otorgue una fama desfavorable entre sus pares. Si él llorara con frecuencia, no le iría tan bien; es un hecho que eso molesta a algunos profesionales.

“Decir que llorar es inapropiado es como decir que tener emociones es inapropiado”, indica Laurent Duperval, asesor e instructor de comunicaciones. “Llorar es la expresión de una emoción como cualquier otra, excepto que está asociado a un estigma negativo”.

El lugar y momento adecuados

Sin embargo, no pienses que las lágrimas siempre son aceptables. Como cualquier otra demostración de emoción, llorar tiene su lugar y momento adecuados. No te reirías durante una conferencia si el jefe anuncia que las ganancias trimestrales son las más bajas de todos los tiempos, pero sí lo harías si éste dice una broma graciosa (o al menos él cree que lo es).

“En general depende de cómo y por qué sucedió. Si es un suceso recurrente, si es una táctica usada para salirse con la suya, sí que puede perjudicar tu profesión porque a la larga las personas se aburrirán”, indica Duperval. “Si el llanto va acompañado de una rabieta o de violencia, casi siempre es inapropiado”.

Quizás el único caso en que el llorar es ampliamente aceptado es cuando se reciben malas noticias, como el fallecimiento de alguien que conoces. Después de todo, no eres un robot. La psicóloga organizacional Marcia Reynolds concuerda.

“Aunque no creo que cualquiera deba llorar a propósito, un llanto espontáneo sólo perjudica a la persona que cree que es débil porque lo hace”, señala. “No es una señal de debilidad. Es una señal de humanidad”.

Como sucede en la mayoría de las situaciones laborales, los colegas y jefes esperan que seas profesional. Si lloras cuando tu jefe te reprende o te entrega una evaluación negativa, es probable que no te ganes la mejor reputación.

El factor “género”

Cuando analizas el tema de las lágrimas en la oficina, no puedes ignorar la función pasada y presente que desempeña el machismo. Si una mujer llora en el trabajo, los misóginos están listos para etiquetarla como débil, lo que prueba que las mujeres son el sexo débil. Otros trabajadores son puestos en la extraña posición de no querer parecer muy susceptibles pero tampoco demasiado fríos. Por este motivo, no todos consideran que llorar sea una acción regular cualquiera.

“Llorar en la oficina es un comportamiento poco profesional”, indica Sandy Dumont, un asesor de imagen de Image Architect. “Esto es particularmente cierto si eres mujer, porque hace que los hombres se sientan inútiles para arreglar la situación, así como también un poco culpables por haberte molestado”.

Aunque ser mujer complica una situación que ya es difícil, uno no siempre puede controlar las lágrimas, así como tampoco reír en silencio ni esconder la ira, independientemente del género. Y con opiniones encontradas acerca de la aceptación de las emociones en el lugar de trabajo, definitivamente no puedes decir que haya una respuesta correcta o incorrecta. La única constante es que te conoces a ti mismo y tu ambiente laboral mejor que nadie, así que sólo tú puedes decidir si llorar perjudicará o no tu profesión.

Despidos famosos (y no tan famosos)

Rachel Zupek, escritora de CareerBuilder.com

F uente: http://msn.empleoscb.com/ViewArticle.aspx?articleid=255

Te corrieron. Te dejaron ir. Reducción de personal. Te echaron. Dado de baja. No importa cómo lo llames, todos significan lo mismo: te despidieron.

¿Y qué? A todos nos ha pasado. De hecho, el empleado promedio tiene una de tres probabilidades de ser despedido, según BusinessWeek.

En nuestra economía actual, ser despedido nunca antes había sido más común. Sólo observa nuestra industria financiera: debido a préstamos inadecuados, inversiones riesgosas y acciones en descenso, los directores de cinco de los principales bancos incluidos Washington Mutual, Lehman Brothers, Merrill Lynch y American International Group fueron recientemente exonerados de sus funciones.

Sin embargo, ser despedido no es tan malo (según a quién le preguntes). Muchos dicen que forja el carácter, te inspira a hacerlo mejor y, además, es una buena historia para contarles a tus amigos.

De hecho, ser despedido y hablar acerca de eso parece ser la nueva tendencia. Los trabajadores ya no se sienten mal por eso. En la actualidad, comparten sus historias con cualquiera que los escuche. Annabelle Gurwitch, actriz y autora de “Fired! Tales of the Canned, Canceled, Downsized and Dismissed”, descubrió este hecho cuando su ídolo, Woody Allen, la despidió.

“Al parecer, nada era más aburrido para mi hijo de cinco años que una historia acerca de ser despedido por un ícono cultural; sin embargo, la respuesta de los demás era bastante diferente”, indica Gurwitch en su libro. “Mis amigos en la industria me aseguraban que también habían sido despedidos y comenzaron a contarme sus historias. Su humor, perspectivas y generosidad me consolaron. Así que comencé a recopilar esas historias de trabajos que terminaron mal”.

¿Crees que la historia de tu despido fue horrible? Lee los siguientes despidos famosos (y no tan famosos) de trabajadores, personas que buscan trabajo y celebridades de todo el mundo. Algunas te harán reír; otras te inspirarán y motivarán a hacerlo mejor. Después de todo, señala Gurwitch: “Lo importante no es caerse, sino que levantarse”.

Despedida famosa: Britney Spears

Despedida de: The Firm, su antigua empresa de gestión

Motivo: después de un año agitado, Spears contrató a The Firm, una empresa de gestión de talento humano para ayudarla a promocionar su nuevo álbum. En septiembre de 2007 (un mes después y durante una intensa batalla de custodia con su ex-esposo), la compañía discontinuó sus servicios. En una declaración realizada a los medios de comunicación, la empresa señaló: “Hemos cancelado nuestra relación profesional con Britney Spears. Creemos que es muy talentosa, pero las circunstancias actuales no han permitido que realicemos nuestro trabajo en forma adecuada”.

Despedido famoso: Isaiah Washington

Despedido de: la serie de televisión “Grey’s Anatomy”

Motivo: en el año 2006, Washington fue acusado de utilizar un comentario despectivo contra los homosexuales para describir al actor T. R. Knight durante una discusión en el set del programa. Repitió el comentario en la entrega anual número 64 de los premios Globo de Oro, aunque negó las denuncias durante una conferencia de prensa tras bambalinas. Los estudios ABC no volvieron a invitar a Washington al programa debido a la prensa negativa que se generó para el programa después del incidente, así como también por su comportamiento dentro y fuera del set.

Despedido famoso: el chef Robert Irvine

Despedido de: Food Network

Motivo: Irvine, un conocido chef, preparó platos complicados en TV durante las cuatro temporadas de su serie “Dinner: Impossible”. Su contrato con Food Network fue cancelado a comienzos de este año luego de que St. Petersburg Times (Florida) reveló que Irvine había exagerado e inventado las partes más impresionantes de su currículum, incluidas las afirmaciones de haber cocinado para la familia real británica, haber prestado servicios de banquetería para presidentes de Estados Unidos, y haber colaborado en la preparación del pastel de bodas del príncipe Carlos y la princesa Diana.

Despedido famoso: Marty Schottenheimer, ex entrenador de los San Diego Chargers

Despedido de: San Diego Chargers

Motivo: Schottenheimer fue despedido en el año 2007 por el presidente del equipo, quien indicó una “situación disfuncional” entre el entrenador y el gerente generalSan Diego Union-Tribune informó que, aunque Schottenheimer había tenido una temporada exitosa, fue despedido cuando intentó entrevistar a su hermano para una vacante para el cargo decoordinador defensivo. El presidente indicó que las discrepancias acerca del personal futuro influyeron, pero el problema mayor era “la relación de trabajo actual”.

Despedida famosa: Janet Cooke, ex periodista

Despedida de: The Washington Post

Motivo: Cooke se hizo famosa por ganar un premio Pulitzer en 1980 al relatar la historia de un niño de 8 años de edad adicto a la heroína llamado “Jimmy”. Luego de la publicación, elgobierno exigió saber dónde vivía Jimmy para poder ayudarlo. Cooke afirmó que no podía revelar sus fuentes por miedo a que los traficantes de drogas pusieran en peligro su vida. Muchas personas encontraron numerosas discrepancias en su historia; una investigación posterior reveló las referencias falsas de Cooke. Dos días después de otorgado el premio se supo que la historia era fraudulenta. Cooke fue obligada a renunciar y a devolver el premio.

Despedidas famosas: Cuatro mujeres en Hooksett, N.H.

Despedidas de: la municipalidad de Hooksett

Motivo: en mayo de 2007, cuatro mujeres fueron despedidas por contar chismes e intercambiar rumores acerca de una relación ilícita entre el alcalde y otra empleada. Luego de las quejas del alcalde, el consejo despidió a las mujeres bajo el argumento de que: “Chismear, secretearse y un ambiente hostil producen un mal estado de ánimo e interfieren con el desempeño eficiente de los asuntos de la ciudad”.

Despedido famoso: Don Imus, locutor de radio

Despedido de: Radio CBS

Motivo: durante una conversación en su programa, “Imus in the Morning”, acerca del campeonato de básquetbol universitario 2007 de la NCAA, Imus utilizó comentarios despectivos para referirse a las mujeres del equipo de básquetbol de Rutgers University y las llamó “chicas rudas”. Imus aceptó su suerte cuando su programa fue cancelado en abril de 2007 y se disculpó por sus dichos. Su programa regresó ocho meses después en Radio ABC.

Despedidos famosos: Larry Mendte y Alycia Lane, ex locutores de TV

Despedidos de: KYW-TV, una filial de CBS en Filadelfia

Motivo: Lane fue despedida de la estación en enero después de convertirse en el centro de varios artículos noticiosos poco afortunados, incluidos golpear deliberadamente a un oficial de policía y enviarle fotos de ella en bikini a un comentarista deportivo bastante conocido. En junio, Mendte fue despedido por admitir que se metió ilegalmente en las cuentas de correo electrónico de Lane y que leyó cientos de correos electrónicos personales durante la misma época en que la información acerca de la vida privada de Lane se filtró a los medios de comunicación.

¿Vale la pena ser el villano en el trabajo?

Anthony Balderrama, escritor de CareerBuilder.com

Fuente: http://msn.empleoscb.com/ViewArticle.aspx?articleid=253

Uno de mis maestros favoritos de secundaria también era uno de los menos apreciados por muchos estudiantes. Asignaba muchas tareas, hacía el tipo de exámenes que causan pesadillas y principalmente ponía sólo notas B y C cada semestre. En clase, cuando alguien respondía de forma incorrecta, no bromeaba diciendo: “Bueno, casi…”. Te decía que no era la respuesta correcta sin humillarte y a continuación preguntaba si alguien más sabía la respuesta correcta. Era exactamente lo opuesto a los maestros populares. Aun así, aquellos que se atrevían a tomar su clase en realidad lo respetaban bastante.

No beneficiaba mi promedio de notas, pero aprendí mucho más en su clase que en cualquier otra. Si en clase respondía de forma incorrecta, nunca olvidaba la respuesta correcta. Aprendí a estudiar y a aceptar los puntajes deficientes: dos valiosas lecciones cuando asistí a la universidad.

Todo el enfoque de enseñanza con dureza no era fácil de aceptar, y algunas veces me imagino que no era fácil para él ser el villano, pero funcionó muy bien. También es un buen enfoque para utilizar en los negocios.

¿Qué significa ser villano?

En el trabajo, existen dos tipos de villanos. Uno es el enemigo real, la persona que se propone hacerte la vida miserable. Éste puede ser el colega que se roba tus ideas y que luego te hace parecer incompetente ante el jefe. El otro tipo es la persona que tomará posturas poco populares por el bien de la empresa.

A primera vista, ser el segundo tipo de villano no parece tan malo ya que tu propósito final es digno de elogio. Sin embargo, ¿deseas explicarle al jefe que su nuevo plan en realidad es antiguo y que fracasó miserablemente? ¿Deseas decirle a tu colega que su ética laboral perjudica la reputación del equipo? La honestidad te puede dar fama de enemigo en vez de amigo crítico y perder el apoyo de los colegas que no te consideran como un miembro del equipo.

Cómo hacer que la mala imagen te sirva

Ya seas CEO o un asistente administrativo, todos merecen respeto. Recuerda: cualquiera se puede quejar, pero un pensador crítico puede ofrecer perspectivas para que las personas las tomen en cuenta. Si vas a expresar una opinión poco popular, justifícala y ofrece algunas buenas alternativas en vez de sólo problemas.

Cuando destaques el error de alguien, sé honesto y diplomático. Si tienes un tono sarcástico cuando abordas a algunos miembros del equipo por un plazo que no fue respetado, harás que inmediatamente se pongan a la defensiva. Hablar condescendientemente con alguien, especialmente en frente de otras personas, hará que quedes más mal que la persona que cometió el error.

Piensa en mi poco popular maestro de secundaria. No nos consentía, pero no nos hacía sentir estúpidos. ¿Te gustaría trabajar para un jefe que no te respeta tal como tú lo respetas? Probablemente no, indica Laurent Duperval, presidente de Duperval Consulting.

“Los empleados desean que se les trate con respeto y quieren sentirse apreciados”, advierte Duperval. Si tu tipo de villano es poco respetuoso y humillante, no esperes recibir mucho aprecio a cambio.

Duperval presenció ejemplos del tipo de villano equivocado en muchas ocasiones. Cuando un jefe despidió a un empleado a través del correo electrónico, muchos otros empleados pronto buscaron trabajo en otro lugar porque no querían sufrir la misma falta de respeto. Si la persona fue despedida por una causa justa, probablemente los otros empleados no deberían temer por sus trabajos. Pero si el jefe no tuvo la decencia para comunicárselo a la persona cara a cara, en privado, ¿qué más estaría dispuesto a hacer cuando ellos cometieran un error?

Por supuesto que ser el Sr. o la Sra. Popular no debería ser tu meta laboral más importante; pero debes pensar acerca del tipo de cultura que generan tus duras críticas.

“El tipo bueno de una persona es el villano de la siguiente y viceversa. La pregunta es: ¿Obtuviste obediencia o compromiso?”, pregunta Duperval. “Con obediencia, obtienes lo que quieres en el corto plazo, pero el precio a largo plazo puede ser excesivo”.

¿Cómo lo puedes hacer correctamente?

Ser el villano (pero realmente ser el tipo bueno) no es imposible, sólo se requiere prestar mucha atención.

  • No traiciones a nadie. Darás la impresión de ser un traidor si te apresuras a echarle la culpa a alguien sin ofrecer sugerencias de cómo mejorar en conjunto la próxima vez.
  • No confundas honestidad con crueldad. Decir la verdad no es fácil, pero no es necesario que sea una tortura.
  • Mantén las cosas en perspectiva. A veces está bien dejar que algunas cosas se vengan abajo. Nadie es perfecto, por lo tanto no es necesario destacar todos los errores que alguien comete.
  • Sé también el tipo bueno. Cuando algo sale bien, destácalo. Ser el portador de malas noticias te envejece a ti y a los demás.

Anthony Balderrama es escritor y participante del blog de CareerBuilder.com. Investiga y escribe sobre estrategias para buscar trabajo, gestión profesional, tendencias de contratación y conflictos en el lugar de trabajo.

El 33% de los trabajadores no se presenta a trabajar

Los empleadores revelan las mejores excusas que han escuchado

Jason Ferrara, vicepresidente de marketing corporativo de CareerBuilder.com

Fuente: http://msn.empleoscb.com/ViewArticle.aspx?articleid=283

Si decides quedarte en casa en lugar de ir a trabajar hoy porque tu psíquico te lo dijo, ¿le dirías la verdad a tu jefe o inventarías una excusa?

Un empleado que enfrentó este dilema le dijo a su jefe la verdad, pero la encuesta anual de CareerBuilder.com sobre el ausentismo laboral demuestra que muchos de nosotros no lo haríamos. Este año, el 33% de los empleados no se presentaron a trabajar y, en lugar de decir la verdad a sus jefes, fingieron estar enfermos.

¿Por qué te quedas en casa?

Sólo no querer ir a trabajar ese día fue razón suficiente para que el 34% de los trabajadores no se presentara a trabajar este año. Aunque los trabajadores que más faltaban lo hacían por falta de motivación para ir a trabajar, algunos lo hacían para evitar los problemas que les esperaban en la oficina. El 9% de los trabajadores que no se presentaron a trabajar quería faltar a una reunión, no quería pasar el tiempo trabajando en un proyecto retrasado o quería evitar la rabia de un jefe o colega.

Otro motivo común por el que los empleados faltaron al trabajo es que tenían otras cosas que hacer. El 30% de los trabajadores necesitaba relajarse y recargar sus energías, mientras que el 22% quería recuperar el sueño perdido. Las citas médicas, los trámites personales y el tiempo de calidad con amigos y familiares también eran buenas razones para fingir estar enfermos.

Si decides faltar al trabajo para decir que estás enfermo cuando no lo estás, prepárate con una tos grave y sonidos nasales para que tu historia sea convincente; el 18% de los empleadores han despedido a sus trabajadores por faltar al trabajo sin una razón legítima. El 31% de los empleadores investigó al empleado que faltaba al trabajo. De esos empleadores que hicieron la investigación, el 71% exigió un certificado del médico. El 56% llamó al empleado a la casa mientras que el 18% se lo pidió a otro trabajador, y el 17% fue a la casa del empleado.

Por más tentado que te encuentres de urdir una historia elaborada que explique tu ausencia, la verdad es el camino más sabio. Si eres honesto con tu jefe, no tendrás que preocuparte de sufrir un lapsus o un roce inesperado con el jefe frustrando tu coartada.

Además, los empleadores son más flexibles en términos de lo que constituye faltar un día por enfermedad, ya que el 65% de ellos considera que tomarse un día para mejorar la salud mental es una razón válida para ausentarse. Por lo tanto, tomarse un día libre para uso personal ya no tiene el estigma que una vez tuvo.

Las excusas más memorables

Si decides tomarte el día libre mañana, es tu deber decir la verdad. Pero si prefieres ser un poco más creativo, da una mirada a las otras excusas que los empleados han dado para no ir a trabajar:

1.                  El empleado no quería perder el estacionamiento en frente de su casa.

2.                  El empleado atropelló a un pavo mientras andaba en bicicleta.

3.                  El empleado dijo que sufrió un ataque cardíaco esa mañana, pero que “ahora ya estaba bien”.

4.                  El empleado donó mucha sangre.

5.                  El perro del empleado se estresó después de una reunión familiar.

6.                  Un ciervo pateó al empleado.

7.                  El empleado se contagió de mononucleosis después de besar a una aprendiz en la sala de correo durante la fiesta de Navidad de la empresa y sugirió que se pusieran avisos para advertir a quienes lo hubieran besado.

8.                  El empleado tragó demasiado enjuague bucal.

9.                  La esposa del empleado le quemó toda la ropa y no tenía nada que ponerse para trabajar.

10.              El empleado se lesionó el dedo gordo del pie con una lata de refresco que le cayó desde el refrigerador.

5 formas de adaptarse a un trabajo de medio tiempo…

cuando ya se trabaja a tiempo completo

Rachel Zupek, escritora de CareerBuilder.com

Cuando ya estás trabajando ocho o más horas al día, lo último que quieres hacer es poner tu mejor sonrisa y presentarte en otro trabajo, pero en la difícil situación económica actual, algunos trabajadores no tienen otra opción.

“Tengo dos trabajos porque necesito el dinero con este escenario económico. El salario de mi trabajo de tiempo completo sirve para pagar mis préstamos estudiantiles, cuentas y los pagos del automóvil, mientras que el segundo salario lo destino a cosas que deseo o necesito”, señala Laura Gutiérrez, asistente de marketing de tiempo completo para un bufete deabogados de Minneapolis y empleada de medio tiempo de una tienda de licores. “Me las arreglo para que funcione porque lo necesito. Es agradable que mi segundo trabajo sea realmente flexible y puede adaptarse a mis horarios inusuales en el bufete de abogados”.

Gutiérrez es solo una de las millones de personas que tiene dos trabajos. En noviembre de 2008, 38.6 millones de personas trabajaban medio tiempo, lo que se define como trabajar menos de 35 horas a la semana, de acuerdo con la información más reciente del Bureau of Labor Statistics. De estas personas, 7.1 millones trabajaban medio tiempo por motivos económicos.

Cuando Catherine Patterson aceptó un cargo de tiempo completo como ejecutiva de cuentaspara una agencia de relaciones públicas de Chicago el año pasado, también aceptó una disminución en su salario (“Valió completamente la pena” señaló). Pero, sabía que tenía que empezar a ahorrar dinero, así es que aceptó un trabajo de medio tiempo como empleada de Potbelly Sandwich Works, donde trabaja dos o tres turnos a la semana.

“Cuando comencé a trabajar en Potbelly, sabía que la economía no estaba en su mejor momento, pero no preví que sería tan malo”, señala Patterson. “Estoy muy agradecida de tener mi trabajo en Potbelly, además de mi trabajo como relacionadora pública”.

Marcy Morrison, propietaria de Careers with Wings, concuerda en que muchas personas tienen varios trabajos para aumentar su flujo de dinero. Las personas no sólo deben lidiar con los aumentos habituales del costo de vida, sino que también con el empeoramiento del mercado laboral: cada día más trabajadores sufren reducciones salariales y enfrentan el despido de su cónyuge o pareja, indica Morrison. Para llegar a fin de mes, puede que buscar otro trabajo no sea una opción.

Morrison señala que “otras personas podrían aceptar una oportunidad de medio tiempo para aumentar sus habilidades a fin de ser más atractivos dentro de la fuerza de trabajo”. Sin embargo, el mayor porcentaje de personas que aceptan otro trabajo por motivos económicos “pueden encontrar alivio al poder cumplir sus obligaciones financieras” con un segundo trabajo, señala.

De hecho, Dana Hughes ha trabajado simultáneamente en dos cargos por más de un año para ayudar a pagar las cuentas luego de que su esposo fuera despedido hace 17 meses. En la semana, trabaja a tiempo completo como gerente de comunicaciones para una asociación de miembros sin fines de lucro; los fines de semana, tardes y festivos, trabaja como diseñadora gráfica independiente. Hughes, que también es madre de tres niños pequeños, indica que a menudo es desafiante y estresante trabajar todo el tiempo; tiene que ser muy organizada y eficiente en la administración de su tiempo.

Si estás pensando en buscar un trabajo de medio tiempo, además de tu empleo de tiempo completo, o si ya tienes dos trabajos y necesitas ayuda, te presentamos cinco consejos sobre cómo arreglártelas para que funcione y te mostramos cómo lo hacen otras personas a diario:

1.      Considera lo que haces. “Existen muchas formas de ganar dinero que no requieren trabajo físico ni horarios prolongados y demandantes”, señala Katie Mattson, asesora de desarrollo personal. “Si tienes talento para escribir, elige algunos trabajos esporádicos independientes. Conclusión: busca un segundo trabajo que no te demande demasiado tiempo para que no sobrecargues tu sistema”.

2.      Busca trabajos que se complementen. Beth Zeigler es una organizadora profesional de tiempo completo de su propia empresa Bneato, pero como trabajo de medio tiempo, escribe un blog llamado Apartment Therapy. Escribe acerca de espacios del hogar que la inspiran, sobre cómo hacer que un espacio funcione y sea organizado: su área de mayor experiencia. “No sólo me he convertido en una autoridad en lo que respecta a la organización, sino que escribir para AT le ha dado a mi negocio la exposición que nunca hubiese tenido de otro modo”, indica.

3.      Deja tiempo para ti. “Asegúrate de que te das el tiempo suficiente durante la semana para recargar las baterías”, indica Dave Crenshaw, autor de “The Myth of Multitasking: How Doing It All Gets Nothing Done.” “Aunque tener varios trabajos puede ayudar con el flujo de efectivo a corto plazo, a largo plazo, la pérdida será enorme si te das cuenta de que no puedes conservar ningún trabajo debido al estrés o por preocupaciones de salud”.

4.      Busca algo que se ajuste a tu horario. Erin Shanahan trabajaba a tiempo completo en una empresa de publicidad, pero necesitaba ayuda para pagar una deuda por lo que encontró una organización sin fines de lucro que buscaba una persona para trabajar a distancia cada vez que pudiera, siempre que fueran de 15 a 20 horas semanales. “Dedicaría mi día completo a un trabajo, iría a casa y trabajaría de dos a tres horas en el otro trabajo. Normalmente, también dedico al menos un día completo del fin de semana”, señala Shanahan. “Me aseguro de tomar una noche libre cuando la necesito y de hacer algo para divertirme todos los fines de semana y así no estresarme”.

5.      Sé honesto con tus empleadores. Ten una conversación franca con tu jefe sobre tus trabajos; no querrás que uno de ellos comience a interferir con el otro.  Cuando Laura Kassenbrock se trasladó, encontró un trabajo del que pronto se daría cuenta que no era lo suficientemente desafiante. Encontró un mejor cargo, pero tenía miedo de que el breve período se viera mal en su currículum. “Le hice una propuesta a mi empleador actual: manténgame con un contrato de medio tiempo y podría hacer el trabajo que demoraba 40 horas en 20″, señaló. “Les ahorré dinero, me permitió seguir mi pasión y tener un ingreso adicional para pagar mis préstamos estudiantiles”.

“Trabaja siempre en tu visión de largo plazo. No querrás quedarte atascado con dos trabajos para siempre”, señala Morrison. “Fíjate metas y organízate con respecto a cómo y cuándo lograrás tu meta final, y toma medidas a diario para alcanzar dicha meta”.

Seis ejemplos de mala educación en el trabajo

Anthony Balderrama, redactor de CareerBuilder.com

Fuente: http://msn.empleoscb.com/ViewArticle.aspx?articleid=291

¿Eres mal educado?

Rara vez le quitas un caramelo a un niño.

Ya no haces más zancadillas a la gente que camina en muletas.

Ni siquiera puedes recordar cuándo fue la última vez que hiciste llorar a alguien.

La verdad: podrías portarte bastante peor. No estás en carrera por el premio al buen samaritano del año pero eres una persona bastante decente.

Pero, ¿qué sucede con tus compañeros de trabajo? A lo largo de nuestro día de trabajo vivimos situaciones que nos dejan perplejos. A veces te preguntas si la gente es grosera deliberadamente o lo hace sin darse cuenta. Después de todo, quisieras creer que la gente no lo hace para molestarte.

Pensando en esto, pusimos nuestra atención en las poco civilizadas conductas que se observan en el mundo laboral, tratando de explicar por qué son inconvenientes y por qué deberías evitarlas (o por qué deberías evitar que te las hagan a ti).

1. ¿Sabes qué interrumpir es mala educación?

Interrumpir a alguien es desagradable. Cuando lo haces, estás sugiriendo de alguna manera que tus ideas y tu tiempo son más importantes que los del otro y que no tienes interés en escuchar lo que te están diciendo.

Si sucede una vez, vaya y pase, pero la interrupción como hábito es problemática, de acuerdo con Susan B. Wilson, coach profesional.  ”Alguna gente acostumbra interrumpir sin cesar: por teléfono, en una reunión o en medio de un razonamiento”.

2. No, gracias

Quizás la frase que más escuchemos decir a los padres, además de “Porque yo lo dije” y “No” sea “¿Y qué se dice?”. Así los padres inducen al niño a responder “gracias” como gesto de buena educación, una práctica que ya olvidaron muchos adultos.

“La siguiente estadística merece ser difundida”, dice Wilson. “En una encuesta realizada en 2002 por Public Agenda, el 48 por ciento de los adultos a quienes se les preguntó si recibía un ‘por favor’ o un ‘gracias’marcó como respuesta ‘a veces’; el 16 por ciento respondió ‘practicamente nunca’”. Una palabra de gratitud puede poner a alguien de buen humor o evitar que adquiera un humor de perros. ¿Por qué no hacerlo?

3.  Modales en la mesa

Kara C.* tiene su oportunidad de desahogarse por la descortesía que observa en el lugar de trabajo y al tope de su lista está la falta de buenas costumbres de orden y limpieza. En la cocina de la empresa donde trabaja, no es necesario buscar demasiado para encontrar evidencias de alguien que utilizó un vaso o un plato y los dejó sucios. Ella quiere recordar a sus colegas que en la oficina no hay servicio doméstico que vaya limpiando detrás de ellos.

4. Cuidado con la boquita

El lenguaje es muy subjetivo. Cada uno tiene su peculiar manera de expresarse. Algunos te reciben con un amistoso “¡Hola!” y otros te gruñen un “¿Qué pasa?” Si de lenguaje subido de tono se trata, algunos abusan del “hell” y otros del “H-E-double hockey sticks.” Esto es algo que vale la pena recordar cuando convives con otras personas en un trabajo. No se trata tanto de la blasfemia en sí, sino más bien del hecho de que no sabes si molestas a quienes te rodean o no.

5. De acuerdo, ahora todos podemos oírte

Cuando se es adolescente se cuida mucho la privacidad de las conversaciones telefónicas. Si intentas oír sus conversaciones, te pondrán cara de pocos amigos y harán que te sientas como un niño y ellos, como adultos. Qué extraño es que, unos años después, estos adolescentes den un giro de 180 grados y deseen ser escuchados por todos.

Como las oficinas modernas consisten en una gran planta dividida en diminutos cubículos, una conversación manos libres se puede transformar en tema de todo el piso. No importa que escuchar una conversación de la que no eres parte sea molesto; piensa qué fastidioso es tratar de concentrarse en el trabajo cuando alguien está parloteando en tus oídos. En lugar de obligar a que todo el departamento escuche tu llamada, invierte en un par de auriculares o simplemente mantén el receptor en la mano.

6. Disculpa, ¿te conozco?

Si te cruzas en las escaleras con algún compañero de trabajo, sonríele o salúdalo con la cabeza o de algún otro modo. No es necesario que te le arrojes en un abrazo o que simules que son dos grandes amigos. Todo lo que una persona desea es recibir un saludo dando cuenta de haber sido visto sin que se lo eluda ni se evite su contacto.

¿Por qué es esto importante, al fin y al cabo? OK, piensa en la situación contraria: bajas por la escalera y haces como que no lo viste desviando tu vista. Preferirías hacer cualquier cosa menos dar un mínimo saludo al otro. ¿Qué tipo de mensaje se está enviando?

Doce divertidas excusas por llegar tarde al trabajo

Rachel Zupek, redactora de CareerBuilder.com

Fuente: http://msn.empleoscb.com/ViewArticle.aspx?articleid=293

No hay peor sensación al levantarte a la mañana, habiendo descansado bien toda la noche, que mirar el reloj y darte cuenta que te quedaste dormido.

Mucha gente, sabiendo que llega tarde al trabajo, se pone nerviosa y comienza a prepararse como si tuviera fuego bajo sus pies. En medio del apuro y el aturdimiento, guarda las cosas con desesperación y sale de su casa desarreglada con tal de llegar a tiempo a la oficina.

Pero existe un pequeño grupo de personas que, sabiendo que está llegando tarde al trabajo, estimula con tranquilidad su imaginación para reinventar la última excusa.

El veinte por ciento de los trabajadores reconoce llegar tarde al trabajo al menos una vez por semana, según la encuesta de CareerBuilder.com de febrero de 2009, realizada sobre 8000 casos. El doce por ciento dice que al menos le sucede dos veces a la semana.

Un tercio (33 por ciento) de los trabajadores responsabiliza por la demora al tráfico y el 24 por ciento a la falta de sueño. El diez por ciento presenta como causa haber tenido que preparar a los niños para la escuela o la guardería. Otros motivos comunes son el transporte públicoproblemas con la vestimentacon las mascotas.

“Aunque muchos empleadores tienden a ser tolerantes con la puntualidad del personal, el 30 por ciento dice haber despedido a un empleado por sus tardanzas”, dice Rosemary Haefner, Vicepresidente de Recursos Humanos de CareerBuilder.com. “Los empleados deben conocer la política de puntualidad de la compañía y, si llegan tarde, comunicarse francamente con sus superiores. Los empleadores ya deben haber escuchado todas las excusas existentes, por ello ser honesto es la mejor política”.

Usa tu imaginación
Si decidiste que ser honesto no es la mejor política para ti, evita utilizar las siguientes excusas por una simple razón: ya fueron expuestas anteriormente.

He aquí 12 de las más extravagantes excusas que se han escuchado:

  1. La calefacción se apagó y tuve que quedarme en casa para mantener caldeada mi serpiente.
  1. Mi marido cree que es gracioso esconder las llaves de mi auto antes de irse a su trabajo.
  1. Camino a la salida me llevé por delante una telaraña y como no pude encontrar la araña me tuve que volver a dar una ducha.
  1. Mi hijo me dejó encerrado en el maletero.
  1. Mi señal de giro a la izquierda está rota de modo que tuve que llegar haciendo solamente giros a la derecha.
  1. Se cayó una camilla de una ambulancia y eso demoró el tráfico.
  1. Fui atacado por un mapache y tuve que ir a un hospital para asegurarme de que no estuviera rabioso.
  1. Si llego temprano, siento como si estuviera molestando a todos.
  1. Mi papá no me despertó.
  1. Una marmota mordió la rueda de mi bicicleta y la pinchó.
  1. Mi entrada de autos quedó arrasada por la lluvia de la otra noche.
  1. Tuve que ir al bingo.

Respeta la cultura de tu lugar de trabajo

La regla general indica que debes estar en tu escritorio trabajando a la hora asignada. Técnicamente, aunque estés frente a tu escritorio en el momento indicado, si tu computadora recién se está encendiendo, estás saludando a tus compañeros o te preparas una taza de café, llegaste tarde.

Aunque siempre debes hacer el mayor esfuerzo para llegar puntualmente cada mañana, a veces es bueno observar las costumbres de la empresa. Si cuando llegas, tus compañeros ya están todos trabajando y tú ingresas de modo cansino, tu tardanza probablemente sea evidente. Por otro lado, si la mayoría de gente va entrando a su propio ritmo –dentro de lo lógico — una llegada tarde ocasional, probablemente pase inadvertida.

Para estar tranquilo, trata de llegar puntualmente al trabajo todos los días. Tu jefe, tus compañeros y tu reputación te lo agradecerán.

¿Podrías sobrevivir con el sueldo mínimo?

Una mirada a los sueldos mínimos a lo largo del país.

Anthony Balderrama, redactor de CarrerBuilder.com

Fuente: http://msn.empleoscb.com/ViewArticle.aspx?articleid=295

Cuando alguien — un conductor de programa radial, un experto en política, tu familiar enojado agitando un pan en la cena del Día de Acción de Gracias — discute los derechos estatales y federales, es usualmente sobre un tema bastante controversial. Las cuestiones son usualmente dejadas de lado en conversaciones amables por miedo a enfurecer al bando opuesto.

Aún así, perdido en el abanico de temas está el asunto de los sueldos mínimos. Bastante polvo se ha levantado sobre el tema, pero la mayoría de la gente, simplemente acepta el hecho que hay un sueldo Federal mínimo y un sueldo Estatal mínimo (o por lo menos la opción por una Estatal). A pesar de que pienses que todos los empleadores en todos los Estados deberían atenerse al mismo salario o creas que es una opción caso a caso, estarías sorprendido de ver cuánto varían las pagas de una punta a otra del país.

Como alimento al cerebro, decidimos echar un vistazo a cuánto es el sueldo mínimo en los 50 Estados y Washington, D.C. A partir de allí, calculamos cuánto ganarías si cobraras esa suma la hora y trabajaras 40 horas por semana por 52 semanas. ¿Podrías, en tu situación actual, sobrevivir con ese ingreso? Toma en cuenta que al ingreso mínimo federal de $6,55, un trabajador ganaría $13.624 al año. Esto te dará una idea de como es tu compensación contra la paga mínima en tu Estado.

Nota: Cada Estado tiene sus propias guías para compensación. En algunos lugares, tienes garantizado un incremento en el ingreso si trabajas cierta cantidad de horas consecutivas por día o si trabajas horas extras. Algunos Estados no requieren la compensación por horas extras si el ingreso mensual está sobre cierto umbral. También puedes estar exento del sueldo mínimo dependiendo de tu ocupación. Una mesera puede tener una paga base de $3,50 por hora pero puede ganar lo suficiente en propinas como para suplir la diferencia. Básicamente, dos Estados no son iguales, así que tendrías que investigar qué políticas hay en el lugar donde vives.

Alabama
Salario mínimo: No establecido /$6,55 *
Ingreso anual: $13.624

Alaska

Salario mínimo: $7,15
Ingreso anual: $14.872

Arkansas
Salario mínimo: $6,25
Ingreso anual: $13.000

Arizona
Salario mínimo: $7,25
Ingreso anual: $15.080

California
Salario mínimo: $8,00
Ingreso anual: $16.640

Colorado
Salario mínimo: $7,28
Ingreso anual: $15.142

Connecticut
Salario mínimo: $8,00
Ingreso anual: $16.640

Delaware
Salario mínimo: $7,15
Ingreso anual: $14.872

Washington D.C.
Salario mínimo: $7,55
Ingreso anual: $15.704

Florida
Salario mínimo: $7,21
Ingreso anual: $14.997

Georgia
Salario mínimo: $5,15
Ingreso anual: $10.712

Hawaii
Salario mínimo: $7,25
Ingreso anual: $15.080

Idaho
Salario mínimo: $6,55
Ingreso anual: $13.624

Illinois
Salario mínimo: $7,75
Ingreso anual: $16.120

Indiana
Salario mínimo: $6,55
Ingreso anual: $13.624

Iowa
Salario mínimo: $7,25
Ingreso anual: $15.080

Kansas
Salario mínimo: $2,65
Ingreso anual: $5.512

Kentucky
Salario mínimo: $6,55
Ingreso anual: $13.624

Louisiana
Salario mínimo: No establecido /$6,55 *
Ingreso anual: $13.624

Maine
Salario mínimo: $7,25
Ingreso anual: $15.080

Maryland
Salario mínimo: $6,55
Ingreso anual: $13.624

Massachusetts
Salario mínimo: $8,00
Ingreso anual: $16.640

Michigan
Salario mínimo: $7,40
Ingreso anual: $15.392

Minnesota
Salario mínimo: $6,15
Ingreso anual: $12.792

Mississippi
Salario mínimo: No establecido /$6,55 *
Ingreso anual: $13.624

Missouri
Salario mínimo: $7,05
Ingreso anual: $14.664

Montana
Salario mínimo: $6,90
Ingreso anual: $14.352

Nebraska
Salario mínimo: $6,55
Ingreso anual: $13.624

Nevada
Salario mínimo: $6,85
Ingreso anual: $14.248

New Hampshire
Salario mínimo: $7,25
Ingreso anual: $15.080

New Jersey
Salario mínimo: $7,15
Ingreso anual: $14.872

New Mexico
Salario mínimo: $7,50
Ingreso anual: $15.600

New York
Salario mínimo: $7,15
Ingreso anual: $14.872

North Carolina
Salario mínimo: $6,55
Ingreso anual: $13.624

North Dakota
Salario mínimo: $6,55
Ingreso anual: $13.624
Ohio
Salario mínimo: $7,30
Ingreso anual: $15.184

Oklahoma
Salario mínimo: $6,55
Ingreso anual: $13.624
Oregon
Salario mínimo: $8,40
Ingreso anual: $17.472

Pennsylvania
Salario mínimo: $7,15
Ingreso anual: $14.872
Rhode Island
Salario mínimo: $7,40
Ingreso anual: $15.392

South Carolina
Salario mínimo: No establecido /$6,55 *
Ingreso anual: $13.624

South Dakota
Salario mínimo: $6,55
Ingreso anual: $13.624

Tennessee
Salario mínimo: No establecido /$6,55 *
Ingreso anual: $13.624

Texas
Salario mínimo: $6,55
Ingreso anual: $13.624

Utah
Salario mínimo: $6,55
Ingreso anual: $13.624

Vermont
Salario mínimo: $8,06
Ingreso anual: $16.765

Virginia

Salario mínimo: $6,55
Ingreso anual: $13.624

Washington
Salario mínimo: $8,55
Ingreso anual: $17.784

West Virginia
Salario mínimo: $7,25
Ingreso anual: $15.080

Wisconsin
Salario mínimo: $6,50
Ingreso anual: $13.520

Wyoming
Salario mínimo: $5,15
Ingreso anual: $10.712

*En Estados donde no hay definido salario mínimo, se establece el salario mínimo federal.