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¿Por qué debería contratarle?

Cómo darle la respuesta adecuada a un empleador dubitativo

Anthony Balderrama, redactor de CareerBuilder.com

Fuente: http://msn.empleoscb.com/ViewArticle.aspx?articleid=338

Tiempo atrás, Stephanie Somogyi Miller estaba entrevistando candidatos para un puesto derelaciones públicas de nivel inicial en su empresa Spread PR, una compañía Miller/Hamilton. A lo largo de la entrevista de veinte candidatos, Miller fue tomando conciencia — y quedó impresionada– de que muchos de los aspirantes no estaban preparados para responder a la pregunta “¿por qué debería contratarle?”

“Pensé que les estaba dando la oportunidad de expresar lo que deseaban contarme, ahorrándome millones de preguntas”, relata Miller. Solo un candidato fue capaz de dar una respuesta sin vacilar. Lo que es peor aún: Miller no podía imaginar a ninguno de esos aspirantes teniendo una conversación coherente con un periodista si una simple pregunta les había producido tal alteración.

“Es tan difícil conseguir trabajo en estos días que esperaba que la gente estuviera más atenta”, se lamenta. “Supongo que simplificó mi tarea, pues cuando finalmente encontré a alguien que comprendió de qué se trataba, lo contraté al instante”.

En el mercado laboral actual, en el cual muchos trabajadores avezados han quedado fuera y otros muchos jóvenes, inexpertos graduados, están ingresando a la fuerza laboral, ¿tienes tú la respuesta justa para ganarle a la competencia?

Te presentamos tres escenarios comunes al buscar trabajo y cómo manejarse en cada caso:

El empleador cree que… no estás lo suficientemente calificado.

Entonces tu… pruebas que tienes otras calificaciones que pueden ayudarte en ese puesto.

La diseñadora de interiores y escritora Jeanette Simpson recomienda, a quienes buscan trabajo, detenerse en aquello en lo que sí tienen experiencia para reforzar su caso.

“Da ejemplos de trabajos previos en los que has hecho más de lo que se esperaba de ti”, dice. “Los empleadores buscan alguien que les resuelva los problemas y les ayude con su carga de trabajo. Esto se alcanza cuando el empleado hace un esfuerzo extra. Remarca también que aprendes rápido y aplicas lo aprendido a la práctica”.

El empleador cree que… estás sobre calificado.

Entonces tú… pruebas que estás listo para un cambio.

Lisa Mininni, autora de “Me, Myself, and Why? The Secrets to Navigating Change” opina que quienes son catalogados como sobre calificados deben explicar por qué se sienten satisfechos asumiendo nuevos roles.

“Concéntrate en el estadio actual de tu carrera. Si has tenido anteriormente responsabilidades como supervisor o gerente, puede que atravieses actualmente una etapa en la que estés más interesado en aportar desde un flanco distinto”, explica Mininni. Parte de ese proceso consiste en explicar tu plan de juego profesional.

“Esboza los diferentes estadios de tu carrera y cómo el punto en el que te encuentras actualmente puede agregarle valor al puesto. Sé un oyente atento. Analiza cómo se integra el puesto dentro de la compañía y detecta signos de confusión, interés fuerte y acuerdo. Pregúntale al entrevistador cuáles considera él que son las responsabilidades más importantes que debe cumplir la persona que asuma el puesto y pon en línea tus experiencias con sus necesidades”, sugiere.

Obviamente deseas el puesto si no, no estarías en la entrevista. Puedes intentar decirle al gerente de contrataciones que no te irás si es que llega un puesto mejor, pero no tienes forma de probarlo. A cambio, redirige cualquier problema que creas que el entrevistador tiene con tu experiencia hacia el fortalecimiento de tu posición.

El empleador cree que… no tienes experiencia relevante.

Entonces tú… le explicas que toda experiencia es relevante.

Los consejos que Simpson tiene para un trabajador cuya experiencia parezca irrelevante son similares a los consejos dados a un trabajador que parece no calificado: transforma tu pasado en un activo, no en una desventaja.

“Ofrece ejemplos específicos que demuestren cómo tu experiencia es relevante para el trabajo”, explica Simpson. “La experiencia que, por ejemplo, tiene un mesero en la atención al cliente suele ser subestimada. Un mozo trata con personas de todo tipo, realiza múltiples tareas, bajo la presión de entregar con plazos cortos y mantener al cliente satisfecho”.

No esperes que los empleadores unan los puntos; están ocupados y tienen muchos candidatos entre quienes elegir. Haz el trabajo por ellos. En esta economía, muchísimos trabajadores despedidos están buscando trabajo en nuevas actividades y no eres el único con estos dilemas. Gánale de mano a tus competidores transformando tu variada experiencia en la prueba de que eres el candidato que buscan.

Por supuesto que si sientes que tus explicaciones van a parar a oídos sordos, puedes intentar un enfoque conciso. Treinta años atrás, Sherry Gavanditti estaba aspirando a ingresar a una agencia de publicidad y el dueño le preguntó por qué debería contratarla. Ella sabía que no cumplía con todos los requisitos que el aviso describía, pero sabía también que era la persona adecuada.

Simplemente le respondió: “Si usted no lo hace, lo hará su competencia”.

Cuando uno no confía en su jefe

Anthony Balderrama, redactor de CareerBuilder.com

fuente: http://msn.empleoscb.com/ViewArticle.aspx?articleid=335

En los lugares de trabajo, todo tiene que ver con la “confianza”. Es una de esas palabras y frases en auge imposibles de evitar, junto con “sinergia”, “trabajo en equipo” y “valor agregado”. Incluso existen actividades para mejorar el trabajo en equipo que se basan en la confianza.

El problema es que se trata de un concepto ambiguo. ¿Cómo podemos saber si confiamos en alguien? ¿Hay acaso niveles de confianza o es siempre blanco o negro? ¿Es posible que en verdad se genere confianza si nos dejamos caer hacia atrás esperando que Pedro, de Contaduría, nos sostenga?

Si bien queda en uno dirimir esa cuestión, no es preciso debatir el hecho de que la confianza es muy importante. Tanto en una gran empresa como en un pequeño equipo de tres personas, la confianza cumple una función. Queremos estar seguros de que nadie nos roba las ideas, nuestros compañeros cumplen lo prometido y todos los demás hacen su tarea.

Si nos damos cuenta de que no confiamos en un compañero de trabajo, podemos conversar sobre el asunto cara a cara, y, si fuera necesario, recurrir a un superior para resolver el tema. ¿Pero qué pasa si el problema es con el jefe?

Como en muchos casos, es preciso enfocar la situación desde otra perspectiva e identificar el conflicto, opina Holly Green, CEO y directora ejecutiva de la empresa consultora The Human Factor ["El factor humano"].

“Lo primero es determinar por qué uno no confía en su jefe”, sugiere Green. “¿Nos basamos en nuestras propias sospechas, creencias y prejuicios — que desde hace tiempo tratamos de probar – o contamos con pruebas tangibles y reales que justifican esa desconfianza? ¿Estamos totalmente seguros de que tenemos razón? Siendo así, debemos definir si se trata de un problema personal, es decir, si es algo que va en contra de nuestra moral y nuestros parámetros, o si es algo ilegal, que contradice claramente la política de la empresa, etc.”.

Si el superior se maneja con parámetros diferentes de los nuestros, pero cumple perfectamente con la política y los lineamientos de la compañía, Green recomienda a los empleados ser prudentes y reflexionar sobre sus límites.

“Es necesario pensar y decidir si uno puede tolerar la situación”, sostiene Green. “¿Vamos a alimentar el resentimiento a través del tiempo, algo que a la larga no podremos reprimir y manchará nuestra propia reputación? ¿Qué concesiones estamos dispuestos a hacer?”

Por ejemplo, un antiguo jefe de Green le dijo una vez que el trabajo de ella tenía un nivel demasiado elevado y que, por consiguiente, estaba perjudicando la imagen del resto del grupo. Green se dio cuenta de que no podía desempeñarse en ese entorno laboral, aunque por cierto el jefe no estaba violando ninguna norma de la empresa. Entonces, ella optó por dejar el empleo.

Cuando no se trata de un problema personal

Otras veces, la confianza deja de ser algo subjetivo. Pensemos, por caso, en un jefe que le roba a la compañía. Aquí ya no hay lugar a dudas. Si un jefe roba, es probable que no muestre ningún escrúpulo en tener otras actitudes poco éticas.

Green aconseja denunciar a un jefe que, evidentemente, está robando o violando una norma o reglamento.

“Se puede llamar a la línea directa que las compañías suelen tener para cuestiones de ética o acudir al sector de Recursos Humanos”, afirma Green. “Hay que asegurarse de tener detalles sobre el hecho, con información de primera mano. Es preciso dejar fuera de la historia nuestros propios sentimientos y ofrecer datos concretos: qué vimos, qué oímos, qué experiencia tuvimos”.

Denunciar a un jefe con conducta delictiva no es tan fácil como podría suponerse, advierte la fotógrafa y autora Elisabeth Pollaert Smith.

“Todo depende de cómo actúe el área de Recursos Humanos. Instintivamente algunos reaccionan poniéndose del lado del superior”, sostiene Smith. En ese caso, tal vez le cuenten a esa persona lo que uno ha dicho. No obstante, eso no debe impedirnos denunciarlo: no querremos meternos en problemas por haber callado aun sabiendo lo que pasaba.

“Hay que tener documentada la mayor cantidad de información posible y después buscar la persona que nos inspire más confianza — el jefe de nuestro jefe, Recursos Humanos o el sector de legales — para hacer la denuncia”, recomienda Smith. “Y luego mantenerse alerta, porque el asunto puede resurgir y volverse en nuestra contra… pero son cosas que pasan”.

Las ventajas de tener todo por escrito
Documentar la interacción con un jefe no solo es necesario si uno piensa que él está violando una norma o reglamento de manera explícita; también puede ser útil si tenemos un jefe inescrupuloso, por ejemplo, uno que nos roba las ideas.

“Tendremos que ser conscientes de que no podemos impedir totalmente que eso ocurra”, advierte Smith. “Pero podemos frenarlo en parte si, cuando le contamos nuestras ideas, lo hacemos con copia a un tercero, o si las comunicamos primero a otra persona y después a nuestro jefe: ‘Estaba hablando con Juan sobre esto y él pensó que a usted podría interesarle’. De esa forma, él sabrá que, si trata de robar esas ideas, se arriesga a ser descubierto y quedar en una situación embarazosa”.

Y si la cuestión es de índole más personal, como no respetar la confidencialidad de una conversación privada que mantuvimos con él, es fundamental pensar antes de hablar. Puede sonar ilógico que sea uno el que tenga que precaverse, pero es así. Una cosa es que el jefe difunda información considerada confidencial desde el punto de vista legal, pero si uno da pasto para el chisme y oye que los comentarios se repiten, debe ser cuidadoso con lo que cuenta al superior. Smith aconseja discreción a todos lo empleados, no solo a los que tratan con un jefe poco confiable.

Cuando se trata de cuestiones de confianza, es preciso priorizar el bienestar personal, aunque parezca que esto se contradice con el concepto de trabajo en equipo y cooperación. A fin de cuentas, si el jefe llegara a dañar nuestra carrera, tendríamos que continuarla en otra parte.

“Si hemos sido testigos de que el jefe traicionó la confianza de un compañero, estemos alertas, y empecemos a pensar en la posibilidad de un cambio, ya sea pasando a otro puesto o buscando un nuevo empleo”, sugiere Smith. “Cuando las papas quemen, es muy probable que nuestro jefe no vacile en perjudicarnos”.

Más trabajo, menos paga

Prepárate para la reactivación económica

Anthony Balderrama, redactor de CareerBuilder.com

fuente: http://msn.empleoscb.com/ViewArticle.aspx?articleid=333

Durante el año pasado, hemos sido testigos de empresas colapsando y acciones derrumbándose, quizás lo único que ha crecido fue el uso de frases hechas.

“Lo que no te mata te fortalece”

“De esto sólo podemos salir más fuertes y sabios”

“No es nada que no podamos manejar”

“Capea la tormenta”

Pero el cliché más molesto es aquel en el que quizás todos, de alguna manera, están cayendo: “Haz más con menos”.

Son pocos los hogares, ya sean unipersonales o de una gran familia, inmunes a la confusión económica del último año. Pérdida de trabajo, reducción de salario o incertidumbre en el mercado pueden obligar a los trabajadores a cambiar sus hábitos de consumo y planes de carrera.

A lo largo del país, los puestos de trabajo están disminuyendo. Y las tareas aumentan para aquellos que se salvaron del telegrama de despido. Por si fuera poco, para mantener a la mayor cantidad de gente posible, los salarios bajaron. Lo que queda es una fuerza de trabajo de empleados fieles cumpliendo su deber — y el de sus antiguos colegas- pero sin incentivo económico.

¿Cuánto tiempo aguantarán hasta que decidan encontrar a alguien que sepa valorarlos?

¿Por qué estás trabajando más por menos?
El derrumbe económico ha sido largo y complicado. Puedes echarle la culpa a los bancos, los prestamistas y los CEOs, pero lo único que importa es que se perdieron puestos de trabajo y nadie quiere que el desempleo siga subiendo. Esa es la razón por la que los trabajadores prefieren tomar más responsabilidades por la misma — o inclusive menos- paga. Nadie quiere perder un sueldo cuando no tiene garantías de que pueda encontrar otro a la vuelta de la esquina.

“Que te pidan trabajar más por la misma (y en algunas situaciones menos) paga puede ser difícil de tragar”, concede Bruce Powell, socio gerente la firma de búsqueda de ejecutivos IQ Partners. “Las personas sienten que se les pide más aunque no obtengan nada a cambio. Sin embargo, lo que reciben es la oportunidad de mantener sus trabajos y ayudar a sus empresas a atravesar tiempos económicos difíciles”.

Si la evaluación de Powell es atinada, ¿no tienen razón los empleados en sentir que se están aprovechando de ellos? O, al menos, ¿no deberían ser cautelosos con los empleadores que piden más por menos?

“Los trabajadores deben enfrentar la situación con actitud profesional”, recomienda. “Recuerda que le está pasando lo mismo a mucha gente, es una realidad en la que estamos todos inmersos. Las empresas no están tratando de aplicar mano dura con sus empleados, simplemente necesitan encontrar caminos para adaptarse a la economía”. El analista recalca que esta situación es temporaria.

Luego viene el dilema que enfrenta cualquier empleado en este tipo de situación. ¿Cuándo llegará la recompensa por tu esfuerzo? Después de todo, una cosa es ser comprensivo y otra crédulo.

¿Dónde estamos parados?
Powell recomienda tener paciencia. Tu jefe espera tanto como tú que la economía y el mercado de trabajo vuelvan a su cauce.

“Desde hace un tiempo, las empresas vienen operando con poco margen de maniobra, no esperes refuerzos a la primera señal de prosperidad”, explica Powell. Si tienes expectativas realistas, quizás no debas pedir una recompensa, podrías recibirla automáticamente.

“Dale tiempo a la empresa para que vuelva a asentarse y espera que ella se acerque a ti primero”, recomienda. “Si, una vez que la economía se recuperó, todavía no te hablaron del tema y parece como si se estuvieran aprovechando de ti, definitivamente tienes que ser tú el que dé el paso adelante”.

Mientras te encuentras convulsionado esperando que el panorama mejore, recuerda que también estás impulsando tu reputación. “No sólo le estás demostrando a tu empresa que te mantienes firme aunque los tiempos sean difíciles, sino que también pruebas que tienes una fuerte ética del trabajo”, asegura Powell.

“Cuando la economía se dé vuelta, tendrás una gran oportunidad de volver a tu salario anterior o inclusive obtener un aumento”, afirma.

Cómo poner la situación de tu lado
Idealmente, una vez que la situación difícil quedó atrás y las cosas volvieron a la normalidad (o quizás sean aún mejores), tu jefe te ofrecerá una compensación y tal vez un nuevo rol en la empresa. Algo para demostrarte que tu trabajo duro tiene recompensa. Pero si no ocurre automáticamente, aquí van unos consejos de Powell para manejar la situación.

·         Recuerda los tiempos difíciles

Puedes decir que trabajaste duro para la empresa, pero a menos que lo puedas probar, nadie va a tocar los números de tu recibo de sueldo. Powell recomienda confeccionar una lista de los sacrificios que hiciste por la compañía durante los tiempos difíciles.

·         Recuerda los buenos tiempos
Enfocarte sólo en los sacrificios puede socavar tu ética laboral. Mientras haces una lista de por qué mereces una recompensa, Powell aconseja incluir también tus logros. Te hiciste cargo de más trabajo, lo hiciste bien y hasta quizás mejoraste la calidad. Eso ya es mejor que nada.

·         Presta atención a lo que mereces
¿Mereces volver a tu viejo salario (si fue reducido) o mereces un aumento? Cualquiera sea tu objetivo, Powell destaca la importancia de sustentarlo con firmeza. La lista de sacrificios y logros es importante para ilustrar por qué has sido y sigues siendo una pieza valiosa para la empresa.

·         Recuerda que la situación mejoró para todos
Ahora que estás presentando ante tu jefe un argumento por el cual deberías ser compensado, lo estás haciendo cuando la economía está mejor. Sé consciente de que la economía es mejor para todos, no sólo para tu empresa. Entra entonces en la negociación sabiendo que existen otras empresas que están contratando y podrías cambiar de trabajo si no estás contento. Powell afirma que una buena situación económica puede ser un impulso para obtener lo que quieres.

Empleos de salario mínimo

Anthony Balderrama, redactor de CareerBuilder.com

fuente: http://msn.empleoscb.com/ViewArticle.aspx?articleid=332

A partir del 24 de julio de 2009, el salario mínimo federal pasa a ser de 7,25 dólares por hora. Esto representa un aumento de 70 centavos respecto al mínimo vigente el año pasado. Si bien tal variación puede parecer insignificante, ese aumento en los ingresos multiplicado por 40 horas semanales, en todo un año, significa para cualquier persona un bienvenido refuerzo en la cuenta bancaria. Así, alguien que gane el salario mínimo en un empleo de tiempo completo (40 horas semanales) tendrá un sueldo anual de 15,080 dólares.

Los empleos de salario mínimo son muy comunes y casi todos hemos pasado por alguno de estos puestos de trabajo en algún momento de nuestra carrera laboral. Este salario puede pagarse tanto en un empleo de medio tiempo como en uno de tiempo completo, y ambas opciones pueden convertirse perfectamente en el escalón que nos acerque a una meta o una carrera profesional.

No es para sorprenderse que nuestra cultura prefiera enfocarse en el signo dólar. Basta mirar con qué programas de TV nos entretenemos: “The Hills”, “The Real Housewives of [agregar la ciudad]“… Nos preocupamos por ascender en la escala social y vivir a lo grande, lo cual suele traducirse en adquirir objetos más caros y lujosos de los que ya tenemos. Tal vez sea por eso que a menudo pasamos por alto el valor de un empleo de salario mínimo. Enseguida olvidamos que ese tipo de trabajos a menudo significa nuestra primera incursión en el mundo laboral y que proporciona un sueldo en tiempos en que la mayoría de las personas se ven en problemas para encontrar empleo.

Los siguientes son algunos datos sobre la población activa con ingresos mínimos, según lo informado por el Departamento de estadísticas laborales (Bureau of Labor Statistics):

·         La mitad de los empleados con salario mínimo tiene menos de 25 años.

·         El dos por ciento de los hombres que cobran por hora gana menos que el salario mínimo federal; en el caso de las mujeres, es el cuatro por ciento.

·         El sector de recreación, hotelería y gastronomía tiene la mayor cantidad de trabajadores por hora que cobran el salario mínimo federal o uno inferior.

Más abajo, destacamos algunos empleos de salario mínimo. Con frecuencia, estos puestos representan un buen punto de partida para la vida profesional. Cada uno tiene sus propios requisitos y nos lleva por caminos diferentes, muchos de los cuales tal vez ni siquiera se nos cruzaron por la mente.

Nota: Quizá alguien que conocemos — o uno mismo – ocupe alguno de estos puestos y gane mucho más que el salario mínimo. Los ingresos varían según el lugar, la empresa y la experiencia. Además, en algunos empleos, al salario mínimo se le suman las propinas, lo cual incide sustancialmente en los ingresos totales.

A continuación mencionamos trabajos en los que se paga el salario mínimo federal:

Empleado de cafetería
Tareas: Limpiar mesas, llevar los platos sucios a la cocina y asegurarse de que haya suficiente vajilla y manteles limpios en el local.

Requisitos: Varían según el empleador.

Carrera: Los empleados de cafetería saben todo lo que pasa detrás del mostrador y pueden optar por abrirse camino hacia puestos gerenciales dentro del sector gastronómico.

Empleado de locales de comida rápida
Tareas: Preparar comidas y tomar los pedidos de los clientes.

Requisitos: Varían según el empleador; no obstante, la aptitud para comunicarse es muy valorada.

Carrera: Para los empleados que suelen interactuar con clientes, su habilidad para tratar y atender gente representa una buena preparación para trabajos de ventas.

Empleado de locales de juegos de azar
Tareas: Ayudar a los dealers (o croupiers), gerentes y supervisores a atender a los clientes.

Requisitos: Varían según el puesto y el empleador; sin embargo, suelen exigirse el título de escuela secundaria y conocimientos de atención al cliente, y en ocasiones, un permiso para juegos de azar.

Carrera: En este rubro, un empleado puede ser promovido a diversos puestos, y en última instancia, puede llegar a ocupar el cargo de gerente o incluso uno más alto.

Cargador de equipaje y botones
Tareas: Ayudar con el equipaje a los huéspedes del hotel y conducirlos a su habitación.

Requisitos: Varían según el empleador; no obstante, la aptitud para comunicarse resulta útil.

Carrera: Estas dos funciones son a menudo el primer escalón dentro del sector hotelero y turístico para muchos trabajadores que comienzan en estos puestos y llegan a niveles gerenciales.

Barman
Tareas: Preparar y servir bebidas a los clientes.

Requisitos: Amplios conocimientos sobre preparación de bebidas y excelente atención al cliente.

Carrera: Es posible hacer carrera como barman, pero también se pueden aprovechar los conocimientos sobre el sector para abrir un bar propio.

La información sobre salarios se basa en datos del Departamento de estadísticas laborales (Bureau of Labor Statistics).