Category Archives: Desarrollo de Carrera

¿Crees no ser apto para las ventas? ¿Por qué no lo intentas?

Por Peter Vogt
Asesor de Carrera en Monster.

Fuente: http://plancarrera.monsterlatam.com/17284_es-MX_p1.asp

Las ventas… para muchos universitarios recién graduados es un plan de carrera nada agradable que se contempla como último recurso. Hace poco eché un vistazo de los mensajes en un foro de planificación de trayectoria profesional para estudiantes universitarios y vi lo siguiente:

  • “He estado buscando empleo en diversos sitios web y en periódicos locales. He obtenido pocas respuestas y las que he tenido son empleos en ventas, los cuales no me interesan.”
  • “Tengo una licenciatura en mercadotecnia y por alguna razón la gente piensa que lo único que puedo hacer con este título es trabajar en ventas… eso no es lo mío.”
  • “Busco algo analítico, pero en lugar de eso me ofrecen muchos puestos en ventas. Por ahora, ¿debería conformarme con un empleo en ventas?”

Las ventas: ¿No me interesa o por algo se empieza?

Por supuesto, está bien decidir no aceptar un empleo en ventas. Sin embargo, con mucha frecuencia los estudiantes universitarios y los recién graduados descartan puestos en ventas sin realmente haberlo pensado o investigado bien. Oyen la palabra “ventas” y de inmediato se dicen a sí mismos: “¡Para nada!” Caso cerrado.

Si nunca te has imaginado a ti mismo, o ni siquiera has considerado por casualidad, empezar tu carrera en ventas, quizá estés cometiendo un error. Por el contrario, piensa en cómo podría beneficiarte el trabajar en ventas y en qué tan diferente puede ser el concepto que tienes de las ventas.

No son sólo aparatos

Es fácil caer en la trampa de creer que lo único que se vende en el mercado son productos y, para colmo, inservibles. Como dijo una persona que buscaba empleo: “No trabajaré en ventas. No quiero andar por ahí hablando con la gente y tratando de venderles cosas que no quieren.”

Es errónea esta declaración en varios aspectos, pero principalmente en dos:

  • ¿Quién dijo que la persona que busca empleo tiene que vender cosas; es decir, productos?
  • ¿Por qué los clientes potenciales de esta persona que busca empleo no han de querer lo que se vende?

Es posible que vendas un producto si entras a ventas, pero también podrías vender un servicio o incluso algún tipo de causa. Si encuentras un producto, un servicio o una causa en la que creas y luego la ofreces a personas que también pudieran creer en ella, es posible que te encuentres en una carrera muy gratificante.

La experiencia en ventas se aplica en todas partes

Los líderes empresariales, muchos habiendo iniciado en ventas, creen que si tienes éxito en ventas, puedes tener éxito casi en cualquier área. En muchas ocasiones, a las ventas se les percibe como un campo de capacitación para quienes sobresaldrán en los negocios del mañana. ¿Por qué?

Vender significa entender a fondo un producto (o servicio o causa), instruir a la gente sobre ello (utilizando tus habilidades de comunicación escrita y verbal) y mostrarle a la gente cómo se beneficiarían. Independientemente del rumbo que tome tu carrera en cinco, 10 ó 30 años, las habilidades de comunicación y de persuasión que desarrolles en ventas serán decisivas para tu éxito.

Oportunidades siempre hay, incluso estando el mercado a la baja

Ningún empleo es verdaderamente a prueba de recesiones, pero la carrera en ventas casi lo es. ¿Por qué? Porque cuando las organizaciones tienen dificultades, normalmente necesitan aumentar sus ingresos, reducir sus gastos o hacer ambos para sobrevivir y, finalmente, volver a prosperar.

Los profesionales en ventas son quienes deben aumentar los ingresos de una organización; esto hace que sea improbable su despido en tiempos de dificultades. También es más probable que los contraten en épocas difíciles.

Las ventas pueden ser lucrativas

Si bien no es probable que suceda de inmediato, si llegas a ser un experto en ventas, fácilmente puedes obtener ingresos superiores a $100,000 dólares al año. El secreto está en un empleo en ventas que no solamente ofrezca un salario, sino una comisión sobre las ventas que hagas.

No descartes una carrera en ventas a la ligera, sin al menos haber analizado las posibilidades a fondo. Si lo haces, bien podrías estar perdiendo una oportunidad, al igual que una profesión potencialmente gratificante.

Tu técnica de ventas

por Dan Seidman
Escritor colaborador de Monster

Fuente: http://plancarrera.monsterlatam.com/17283_es-MX_p1.asp

¿Qué tan avezado eres como vendedor? ¿Te comportas  y hablas como cualquier otro representante o has encontrado maneras de diferenciarte? Carol, una vendedora de seguros, recuerda haber utilizado ciegamente una antigua técnica que resultó en su fracaso. He aquí su historia:

La llamada de ventas comenzó sin problemas. Había generado un buen cliente potencial y llamé a la compañía para platicar sobre el manejo de sus necesidades de seguro. La gerente de la oficina realmente tenía todo preparado y en orden, y me proporcionó toda la información que necesitaba enviar a las aseguradoras para obtener las cotizaciones. Redacté la propuesta y fui a ver a la propietaria del negocio para presentarle las opciones.

Todo marchaba bien. Mis cifras eran buenas y el prospecto me estaba dando buenas señales de compra. Me había dado cuenta de que su apellido era poco común y decidí aplicar mi estrategia Dale Carnegie. Carnegie indica que el apellido de las personas es lo más preciado en el mundo para ellas. En su libro sugiere que puede ser muy halagador preguntarle a las personas sobre sus apellidos, puesto que a menudo hay una historia detrás de ellos; es decir, quizá la familia del prospecto de otro país o quizás una persona famosa fue antepasado de algún prospecto.

“Tengo una amiga, mi mejor amiga en el mundo, con su mismo apellido. ¿Serán familiares?”, pregunté. Mi enorme sonrisa la invitaba a compartir un poco de información personal.

Ella me miró indignada. “Es la ex-esposa de mi marido”, dijo.

En mi mente, la alarma sonó, las luces destellaron y una voz gimió: “Oh, no.”

Ella dijo: “Nosotros le llamamos.” Por supuesto que nunca lo hizo.

La autopsia

Pobre Carol. Estuvo tan cerca, pero se tropezó con una vieja técnica. La estrategia de Carol habría funcionado si simplemente hubiera preguntado sobre el nombre sin hacer ningún comentario personal. La creencia de Dale Carnegie en lo valioso que son nuestros apellidos es una forma de pensar bastante sólida. Pero usar una técnica ciegamente no es precisamente lo que distingue a un vendedor de verdad.

Puedes diferenciarte de la competencia si conoces la estrategia tan bien que la haces propia, haya sido inspirada por un antiguo método o no. Si suenas y te comportas como todos los demás, tus prospectos basarán su decisión de comprar únicamente en el precio, aun cuando logres evitar cometer un error garrafal. Toma la determinación de ser único y nunca sigas una técnica ciegamente; siempre ten en cuenta tu contexto y tu audiencia. Los prospectos te recordarán y te distinguirán de entre la multitud. Incluso pueden estar esperando gustosos tu visita.

Los riesgos de montar empresas con tus amigos

Por Victor Weinstock
Escritor Colaborador de Monster
Fuente: http://plancarrera.monsterlatam.com/17085_es-MX_p1.asp
Felicidades. Tú no buscas trabajo, lo generas. Y el hecho de que decidieras leer este artículo después de mirar el título significa que no sólo eres emprendedor sino que tienes la suficiente lucidez como para predecir que arrancar una empresa ambiciosa, cualquiera que sea el ramo, no es preparar un plato de quesadillas —ni siquiera cuando tu negocio sea una fondita económica. Te espera un camino arduo plagado de retos de logística, legales, financieros, laborales… la lista es larga.

Por si fuera poco, a este complejo cuadro has agregado un reto mayúsculo: te vas a embarcar a conquistar una isla desconocida con tus amigos. Recuerda a Colón, unas semanas más sin avistar tierra y probablemente Don Cristóbal habría sido la cena de su hambrienta y desmoralizada tripulación. Trabajar en equipo hacia un objetivo común se escribe más fácil de lo que se logra. En general, en la civilización urbana occidental nos enseñan desde pequeños la importancia de destacar, triunfar, tener la mejor idea, ser el más fuerte o la más bonita, conocer más respuestas, llegar más lejos, escalar más alto, meter más goles, o parar todos los penalties. Por eso es tan complicado brincar de la cascarita llanera al juego de conjunto.

En el África austral existe un pequeño reino, Lesotho, rodeado enteramente por la República de Sudáfrica. Aunque la historia nos cuente que obtuvo su independencia del Reino Unido en 1966, en realidad el pueblo de los Basotho nunca fue realmente conquistado por la cultura anglosajona. Así pues, aun hoy, Lesotho preserva su sabiduría ancestral: la vida es un trabajo en equipo, no una competencia para ser number one. Su idioma, el sesotho, es aglutinante y contiene un vivaracho morfema que transforma a los verbos en acciones sociales, y a los trabajadores en grupos conscientes. Así pues, los Basotho se organizan naturalmente en equipos desde el lenguaje y la conciencia colectiva y no conciben que en los idiomas occidentales no exista este tipo de conjugaciones del lenguaje: ¿cómo entonces se organizan para trabajar en equipo?, se preguntan entre risas.

El plan de negocios debe incluir —además de las proyecciones financieras, el análisis técnico, la logística de operaciones, y todos los demás estudios relativos a tu empresa en particular— claridad en la distribución de las responsabilidades y los beneficios. No quieres pensar nunca que te tocó bailar con la más fea, ni que tú mereces más ponche del que te sirven en la posada, ni que tu amigo no tiene derecho a pegarle primero a la piñata. Más vale poner todas las cartas sobre la mesa al inicio del negocio, cuando todos están lúcidos y activos, con el corazón contento y la cabeza fría, cuando los riesgos aun son hipótesis.

De entrada, si no sientes la confianza de abrir tu juego y que los demás hagan lo propio, retírate de esa mesa antes de que alguien la tumbe, y vuelen cartas y balazos. ¿Para qué ponerse en una situación así? Hay amistades que son buenas para el relajo, y otras que son fundamentales para el trabajo. Es como las copas, no mezcles para no perder el equilibrio, la cartera, el decoro y para colmo los mismos amigos.

La gestión empresarial actual tiene varias vertientes que van desde la organización vertical rígida, hasta la híper flexible organización orbital. Es fundamental que decidas con tus amigos, tus futuros socios, qué tipo de organización es mejor para su empresa; y llegar a acuerdos concretos en la distribución de deberes y responsabilidades para evitar sorpresas desagradables. Tienen que prevenirse tanto para el fracaso como para el éxito. Ninguna de las dos posibilidades es un lecho de rosas, o sí, pero con todo y espinas, no te olvides.

¿Qué maestría debo estudiar?

Fuente: http://plancarrera.monsterlatam.com/13478_es-MX_p1.asp

¿Realmente vale la pena estudiar una maestría? ¿Podré estudiar y trabajar al mismo tiempo? ¿Cuál de todas las maestrías selecciono?
Estas son las preguntas que seguramente te estás haciendo en estos momentos, si andas buscando en Internet información sobre maestrías. Esta guía te ayudará a orientarte.

Primero la pregunta fundamental: ¿vale la pena o no estudiar una maestría? La respuesta a esta pregunta específica es: definitivamente sí. Pero lo que te deberías estar preguntando más bien es, ¿debo de estudiar una maestría en esta etapa de mi carrera? Ah, con esta pregunta las cosas cambian. Nunca es demasiado tarde para estudiar una maestría. Pero sí podría ser demasiado temprano. Si apenas te acabas de graduar de la licenciatura y no tienes experiencia de trabajo, lo que te recomiendo es que trabajes por lo menos un par de años, y entonces estudies la maestría. Esto es un punto muy importante. La maestría no es como la licenciatura. En la licenciatura se te enseñan las bases; es más teoría que práctica. Por otro lado, las maestrías se enfocan más en el análisis de casos y en aspectos más prácticos. Ciertamente puedes salir directo de la licenciatura y estudiar la maestría, pero te aseguro que será más provechoso si ya tienes por lo menos un par de años de experiencia laboral. Te verás aprendiendo nuevas herramientas intelectuales para resolver problemas que probablemente tengas en ese momento, lo cual le agregará una nueva dimensión de comprensión.

Por otro lado, si ya tienes unos cuantos o unos muchos años de experiencia laboral, no dudes en estudiar una maestría. Yo he sido reclutador corporativo, y te lo digo categóricamente: una maestría en el currículum de un candidato a un puesto sí hace la diferencia. Ponte en los zapatos del reclutador. Uno como reclutador publica una oferta de empleo para un puesto gerencial, y nos llegan literalmente cientos de currícula, aún con los filtros sofisticados que tienen las bolsas de trabajo como Monster.com. De esos cientos de currícula, muchos se pueden desechar muy rápido con solo una leída. Pero al final nos quedan decenas de currícula que se apegan a la descripción de puesto. Pero no podemos entrevistar a todos por cuestión de tiempo, por lo que muchos reclutadores filtran por experiencia educativa, primero entrevistando a aquellos que tengan maestría.

¿Por qué usan los reclutadores la maestría como un diferenciador para seleccionar a quién entrevistar primero? Bueno, a respuesta inicial obvia es porque alguien con una maestría tiene más conocimientos. Pero eso no es todo. Tú, al estudiar una maestría, estás transmitiendo al reclutador y a la empresa que eres una persona con iniciativa, curiosidad y flexibilidad intelectual, capaz de aprender cosas nuevas, con dedicación, y capaz de administrar tu tiempo. Estos son factores muy valiosos para una empresa.

Entonces en resumen, sí estudia una maestría. Todos los estudios que puedas agregar a tu currículum ser verán muy bien. Y no solo maestrías, sino también especialidades, diplomados, cursos, y seminarios.

La siguiente gran pregunta es, ¿tendré el tiempo para estudiar y trabajar? Esta pregunta podría ser la razón por la cual note has decidido a comenzar una maestría. Dudas que tengas el tiempo para hacerlo.

En cuestión de administración de tiempo, hay dos tipos de maestrías: las maestrías presenciales, y las maestrías virtuales (en línea). Generalmente las maestrías presenciales se imparten temprano en la mañana, en la tarde, y los sábados. Las maestrías virtuales no tienen horario, por lo que tú decides a qué hora estudiar. Independientemente del modo que selecciones, no hay vuelta de hoja: le vas a tener que dedicar el tiempo necesario. Es por esto que las maestrías ayudan a los reclutadores a identificar a personas dedicadas y bien administradas.

Solo tú puedes saber cómo inviertes tu tiempo. Si realmente no tienes tiempo disponible, entonces no estudies. Pero analiza detenidamente qué haces con tu tiempo actualmente. ¿Podrías despertarte un poco más temprano en la mañana para dedicárselo a estudiar? ¿Podrías dedicarle tiempo en las noches, en lugar de ver televisión? ¿Le podrías dedicar los sábados, en lugar de pasarte todo el día sin hacer nada productivo? Si analizas tu uso de tiempo, es muy probable que encuentres que después de todo sí le podrías dedicar parte de tu día a estudiar.

Si ya te convenciste que sí vale la pena estudiar una maestría, y que sí le puedes dedicar el tiempo necesario, es tiempo de decidir cuál estudiar. Esto a veces es fácil de decidir, pero muchas veces no lo es. Todo depende de qué licenciatura estudiaste, en qué industria estás trabajando o piensas trabajar, y qué puesto tienes actualmente. Hay literalmente cientos de opciones para ti, desde una maestría en administración de empresas, hasta una maestría en fisiología biofísica. Igualmente, hay muchas opciones de precio, crédito, horarios, y ubicaciones.

Si estás leyendo este artículo, sin duda es porque ya estuviste buscando información por Internet y aún no te decides. Pero no te preocupes, te podemos ayudar en tu proceso de selección. Si tienes preguntas sobre orientación profesional, envíanos un email a candidatos@monster.com.

¿Debo cambiar de trabajo?

Por Hudson & Highland

Fuente: http://plancarrera.monsterlatam.com/11713_es-MX_p1.asp
Esta es una pregunta que casi todos nos hacemos muchas veces a lo largo de nuestra vida.

-Debe justificarse únicamente si el cambio supone un paso coherente en una carrera profesional.
-Sólo cada uno es capaz de pensar, decidir lo que quiere ser y actuar/luchar para conseguirlo.
-Debemos evitar él ¿qué va a pasar? y sustituirlo por ¿qué voy a hacer?

Planteemos un cambio de trabajo, en particular, el cambio a una compañía distinta.

¿Por qué?

-Periódicamente todos pasamos por momentos en que nos sentimos inquietos, desilusionados, sin energía. Si no estamos enfermos ni excesivamente cansados, puede ser un síntoma claro de que no estamos contentos con nuestro trabajo.

-A veces, ocurre que observamos una marcha de nuestra empresa muy negativa, una reducción de actividad… o recibimos claros signos de que no estamos funcionando como se espera de nosotros. O… estamos en claro desacuerdo con la política y forma de actuar de nuestra empresa o con el trato recibido, o el enrarecimiento del ambiente o simplemente una mala relación con colegas o superiores.

-Cuando ocurre lo anterior nos planteamos un posible cambio… ¿qué hacer? ¿cómo enfocarlo?, ¿debo moverme con lo que está cayendo fuera, con lo mal que está el mercado.

-Normalmente cuesta tomar la decisión de cambiar por que supone vencer la comodidad, la costumbre, los pequeños derechos adquiridos… ¿luchar contra la incertidumbre y con la posibilidad de fracasar?

-¿Cómo actuar para decidir un posible cambio y para, eventualmente, llevarlo a cabo?… Desde la perspectiva de un headhunter, cuya misión es reclutar directivos, podemos sugerir algunas ideas tomadas de la experiencia de entrevistar a millares de candidatos y empresas:

Márcate objetivos

-Se trata de conseguir el equilibrio entre las aspiraciones personales, profesionales, sociales y familiares… según el orden de prioridades de cada uno.

-Periódicamente, es conveniente parar, reflexionar y calibrar, si hemos de cambiar de planteamientos, si en nuestra empresa actual y en el puesto que tenemos vamos avanzando hacia nuestros objetivos o las circunstancias nos van llevando en una dirección equivocada.

¿Es el momento?

-Debes considerar detenidamente si ese cambio te puede ayudar a acercarte a tus objetivos personales y profesionales, dentro de la carrera que has decidido desarrollar, y por tanto si es adecuado para ti en este momento.

-Las entrevistas que mantengas deben estar enfocadas a evaluar la adecuación entre las funciones del puesto y las habilidades que has desarrollado, y sobre todo, si vas a disfrutar desarrollando ese trabajo, y si encaja en tu carrera profesional.

-Sin embargo, cada uno debe decidir cuál va a ser su carrera profesional, si es el momento de cambiar, por qué, cómo y a dónde. Sólo si lo hace podrá decir con certeza que dirige su carrera.

Preguntárselo a diario

Como nunca se sabe cuando va a llamar alguien a tu puerta, y no puede dejar de ser, en algunos momentos, más que una lotería, debes preguntarte periódicamente si tu trabajo actual sigue siendo un camino para alcanzar tus objetivos. Por tanto, debes tener unos objetivos (profesionales y personales), y haber definido el camino más adecuado para alcanzarlos, junto con algunas posibles alternativas, para el caso de encontrarte con obstáculos imprevistos

¿Cómo se hace ésto? ¿Cómo estar preparados para contestar a la pregunta: “¿Debo cambiar de trabajo?”, que sin duda nos hacemos todos alguna vez a lo largo de nuestra vida? ¿Cómo saber si un posible cambio es coherente con nuestra carrera profesional?

Cómo ser un buen profesional

Los profesionales que avanzan son aquéllos que han sabido conocer sus habilidades, aptitudes y aspiraciones y en función de ellos se han marcado unas orientaciones que les sirven de guía.

El éxito no es sólo un título importante, ni un sueldo espectacular. Ni siquiera es sólo haber conseguido muchos “logros”, aunque tiene que ver con éstos. El éxito viene dado por la satisfacción íntima que sentimos cuando hay un equilibrio entre las aspiraciones personales, profesionales, sociales y familiares… según el orden de prioridades de cada uno.

Tiempo para pensar

La explicitación de nuestras prioridades exige reflexión, madurez, responsabilidad y tiempo. Debemos dedicar el tiempo necesario a este asunto. Las prioridades y los objetivos no se cambian muchas veces a lo largo de la vida. Hay personas que no las cambian nunca. Otras sí.

Tenemos que pararnos y pensar. Y tenemos que decidir qué queremos ser en la vida. Esto no lo puede hacer nadie por nosotros.

Esto no es todo. Para poder decidir quién queremos ser debemos saber quién somos en este momento, qué sabemos hacer, qué nos gusta hacer y qué no nos gusta hacer.

Y esto lo averiguamos examinando en detalle nuestra vida anterior, lo que hemos hecho, qué hemos disfrutado en cada episodio, por qué, en qué consistía,… en definitiva, qué habilidades hemos aprendido y queremos seguir desarrollando.

Tenemos que pararnos, pensar y decidir qué queremos hacer en lo que nos resta de vida.

¿Para qué valgo?

-Para planear nuestra carrera nos falta otro paso: conocer qué existe fuera de nosotros. Es decir, qué actividades profesionales requieren las habilidades que hemos descubierto en nosotros. O dicho de otra manera, qué áreas de actividad existen en el mundo del trabajo donde yo pueda ejercitar mis capacidades y conocimientos.

-No se trata de encontrar sitios donde seguir haciendo, más o menos, lo que hacíamos, con promoción o sin ella. Es un planteamiento más profundo, dirigido hacia dónde ejercitar nuestras habilidades, quizás en combinaciones diferentes, y haciendo otras cosas que nos resulten más interesantes que lo que estamos haciendo en este momento, y que nos acerquen más a nuestros objetivos ulteriores.

-¿Cómo? Preguntando y Pensando. Pensando y Preguntando. Una vez sabemos a dónde queremos llegar, y cuál es nuestro punto de partida, hemos de conseguir información sobre los distintos caminos. Hay mucha información pública a disposición de todos. Hay mucha gente que conocemos que nos pueden orientar… quizás hacia por dónde podemos conseguir más orientación.

-Enterémonos de en qué consisten los distintos trabajos, preguntando a quien los desarrolle. A todos nos gusta hablar de lo que hacemos, si nos gusta lo que hacemos.

-Una vez sabemos lo que queremos hacer, es el momento de plantearnos dónde podemos hacerlo. De modo general, lo ideal sería poder desarrollarlo en la misma empresa en la que ya trabajamos, en el mismo departamento o en otro. Tenemos ya mucho terreno ganado. Pero si no es posible, porque no existe ese tipo de trabajo, o ya lo está realizando alguien, o hay demasiadas ideas preconcebidas sobre nosotros, de modo que no se nos permita cambiar, entonces este es el momento de tomar la decisión de buscar fuera de nuestra empresa.

¿A dónde ir?

La manera de decidir dónde cambiar es la misma que para decidir por qué cambiar. Debemos buscar información sobre aquellas empresas donde sí podremos realizar lo que queremos conseguir. Debemos conseguir mucha información. Esto no es fácil, pero no es imposible. Es cuestión de trabajar con constancia, método y determinación. Como antes, preguntando y pensando, pensando y preguntando.

1.Una vez conseguida la información que necesitamos, debemos priorizar los resultados, y abrirnos, al mismo tiempo, suficientes alternativas. Hay que tener objetivos claros, pero no ideas fijas. Es posible que existan caminos muy directos, pero éstos pueden estar cerrados, por circunstancias del mercado u otras ajenas a nosotros. Tengamos un “Plan B”.

2.Y entonces, ¡a la carga! Nuestra vida la hemos de construir nosotros, la vivimos nosotros, y somos nosotros los protagonistas, no los agentes pasivos. Debemos tratar de conseguir lo que queremos, no estar a la espera del trabajo ideal, el premio de la lotería o el príncipe azul salvador.

Síntomas de cambio

Hasta aquí hay un planteamiento serio y profundo, aunque existen también otros síntomas claros e inequívocos que nos llevan a la necesidad de plantearnos un posible cambio, algunos de carácter interno, como por ejemplo, cuando nos sentimos desilusionados, inquietos, sin entusiasmo, y otros de carácter externo.

Entre ellos, el que la marcha de nuestra empresa sea muy negativa, el que recibamos claros síntomas de que nuestros superiores no están satisfechos con nuestro trabajo, cuando cambia la política de la empresa y la forma de actuar nos parece incorrecta, o simplemente se ha enrarecido el ambiente y no estamos a gusto.

Piensa, decide, y actúa

Recomendamos hacer este ejercicio para dirigir su carrera, hacer lo que quiere hacer y decidir sobre su vida. El principio es que debemos evitar el ¿qué va a pasar? para centrarnos en el ¿que voy a hacer? Cada uno es dueño de planear su futuro y de luchar por lo que quiere conseguir, y para ello hay que pensar, decidir, y actuar.

Así estarás preparado para cuando te llamen con una propuesta de cambio, y podrás valorar si te conviene de verdad pensando en tu carrera profesional a largo plazo, o si es una oportunidad que debes dejar pasar aún cuando pueda parecer brillante a primera vista. Además, las reflexiones anteriores te serán sin duda útiles para decidir iniciar un proceso de cambio, te llamen o no.

Un último consejo: suele ser mejor no dejar un trabajo anterior antes de encontrar el que queremos. No conviene precipitarse, y menos jugar con nuestras responsabilidades familiares, en estos tiempos difíciles, en los que tener un trabajo es ya un éxito. Se lo dice un headhunter.

Los profesionales de éxito, sea cual sea su nivel, son aquéllos que han sabido conocer sus habilidades, aptitudes y aspiraciones y en función de ellos se han marcado unas orientaciones que les sirven de guía.

¿Está listo tu currículum?

Por Kim Isaacs
Experta en currículum de Monster.

Fuente: http://plancarrera.monsterlatam.com/11718_en-GB_p1.asp

Los currículums son revisados en menos de 15 segundos en la primera pasada. Si quieres asegúrate que el tuyo reciba más atención que ésta, asegúrate que la respuesta sea “sí” a las siguientes preguntas:

Primera Impresión

  • ¿Tu currículum se ve como uno original y no basado en una planilla?
  • ¿Invita a la lectura, con secciones limpias y suficiente espacio en blanco?
  • ¿Se ve profesionalmente diseñado y no como simplemente mecanografiado?
  • ¿Contiene un resumen de cualidades para que el lector conozca inmediatamente tu propuesta de valor?
  • ¿Tiene la longitud adecuada con respecto a tu nivel de experiencia profesional y tus objetivos?

Apariencia

  • ¿Tiene una presentación visual bien pulida?
  • ¿Estás usando la fuente correcta para tu nivel profesional e industria?
  • ¿Contiene elementos de diseño tales como negritas y líneas divisorias para guiar al lector y enfatizar contenido importante?
  • ¿Hay un buen balance entre texto y espacio en blanco?
  • ¿Tiene los márgenes parejos?
  • ¿Usas en forma consistente el mismo tamaño de fuente y espacios entre párrafos?
  • Si contiene más de una página, ¿tiene la segunda página un encabezado? ¿Está bien formateado el cambio de página?

Secciones

  • ¿Tienen encabezados todas las secciones?
  • ¿Están las secciones acomodadas de tal forma que estresen tus mejores características?
  • ¿Está el historial profesional en orden cronológico inverso (trabajos más recientes primero)?

Objetivo Profesional

  • ¿Incluiste tu objetivo profesional en la parte superior del currículum?
  • ¿Está el currículum hecho para un objetivo profesional específico y no genérico?
  • Si este currículum es para cambiar de tipo de trabajo, ¿incluiste detalles mostrando cómo tu experiencia pasada es relevante a tu nuevo objetivo?

Logros

  • ¿El currículum contiene una lista de logros profesionales?
  • ¿Están los logros en forma cuantificada, utilizando números, porcentajes, cantidades en pesos, u otras medidas concretas de éxito?
  • ¿Usas verbos de acción a la hora de describir tus logros?
  • ¿Separas la lista de responsabilidades y la lista de logros?

Relevancia

  • ¿Es la información relevante para el reclutador?
  • ¿El contenido está en base a tus objetivos profesionales?
  • ¿Contiene suficientes palabras clave relevantes a la industria?
  • ¿Contiene información adicional como membresía a asociaciones y premios recibidos?

Estilo

  • ¿Evitas el uso de las palabras “yo” y “mi”?
  • ¿El flujo del contenido lógico y fácil de entender?
  • ¿Está escrito perfectamente, sin errores de ortografía, gramática, y dedazos?

¿Te sientes agotado en tu trabajo?

Por Antonio Núñez García
Hudson & Highland

Fuente: http://plancarrera.monsterlatam.com/11719_es-MX_p1.asp

No cabe duda de que el nivel de competitividad del mercado es cada día mayor, y eso nos lleva a intentar dar lo mejor de nosotros mismos en todo momento. En ocasiones, este grado de exigencia, unido a las expectativas propias del profesional, genera un sentimiento de angustia, tensión y frustración, difícil de controlar y sobrellevar.

Y es que debemos considerar que un buen trabajo no es sólo aquél en el que pagan bien, sino en el que, además, el profesional se siente motivado e identificado con su actividad diaria.

A menudo, observamos casos de profesionales que pese a disfrutar de empleos razonablemente estables y bien pagados, han perdido todo el entusiasmo y el interés en su trabajo.

Esta situación puede ser producida por muy diversos motivos. Pero, en la mayoría de los casos, se encuentran una o varias de estas causas:

  • Excesiva carga de trabajo.
  • Falta de reconocimiento.
  • Potencial del profesional infrautilizado.
  • Salario o incentivos inadecuados.
  • Desconocimiento de objetivos.
  • Falta de motivación.
  • Búsqueda permanente de la perfección.

Independientemente de la causa o causas que provoquen la sensación de agobio o frustración, antes de llegar a esa situación, la persona que se siente agotada en su trabajo reconoce haber pasado por las siguientes cinco etapas:

  1. “Luna de Miel”: el grado de entusiasmo es alto. El profesional disfruta con su trabajo y se siente identificado con la empresa y sus objetivos.
  2. Desilusión: el trabajador comienza a percibir que sus expectativas no se van a ver cumplidas; siente que algo no va bien pero no termina de adivinar qué es.
  3. Enfado: esta etapa se caracteriza por el cansancio, la fatiga y la irritabilidad continua.
  4. Frustración: pérdida absoluta del entusiasmo, bajo rendimiento y desánimo son lo sentimientos propios de esta fase.
  5. Rendición: el profesional no ve solución posible a su situación; baja los brazos y deja de luchar. Se encuentra dominado por el pesimismo y desea abandonar la empresa.

La respuesta es clara: sí. Cualquier persona, independientemente de su sexo, edad, profesión, nivel económico o grado de formación, puede verse afectado por la frustración, la angustia y el desánimo. No obstante, existen grupos que parecen ser más propensos a sufrir este mal.

La edad es un factor determinante, según estudios realizados en varios países europeos en este sentido: el 22% de los profesionales de entre 22 y 34 años está cansado de su trabajo. Mientras que en el intervalo de los 35 y 46 años, la cifra de frustración alcanza el 65%.

Otros factores como la actividad, la formación, etc.; también pueden influir en mayor o menor medida. Pero, en cualquier caso, parece claro que todos estamos expuestos a que nos afecte.

  • Identificar y analizar las causas del problema

    En ocasiones nos es complicado aparcar por un instante la actividad para analizar la situación en la que vivimos día a día. Sin embargo, es preciso reflexionar sobre diferentes aspectos de nuestro entono: qué problemas tenemos, por qué llevamos este ritmo de vida, cuáles son nuestras perspectivas, etc. Este estudio ayuda a identificar los problemas concretos existentes en nuestro alrededor, y permite reflexionar sobre su trascendencia.

  • Organizarse

    Llevar una vida organizada es esencial para mantener el control. Y por ello debemos establecer órdenes de prioridades coherentes y efectivas que nos permitan identificar problemas futuros.

  • Delegar

    En muchas ocasiones, nos empeñamos en realizar actividades que podrían haber sido delegadas en otras personas. Sin embargo, seguimos siendo nosotros mismos los que los llevamos a cabo. La delegación de funciones es, en muchos casos, de gran utilidad para solventar situaciones comprometidas. Por ello, es conveniente analizar las actividades a desarrollar e identificar aquellas que pueden ser transferidas a otras personas.

    Estos consejos, unidos a la actitud y predisposición positiva del profesional, pueden ayudar en la creación de un clima agradable en la que éste sea capaz de ejercer eficazmente sus funciones con plena satisfacción.

  • Llevar una vida equilibrada

    Las empresas necesitan profesionales capaces de solucionar problemas y aportar ideas, y para ello, necesitan personas equilibradas en todos los aspectos. Llevar una vida sana y alegre permite al profesional mantener intactas sus facultades y le ayuda a concentrarse en su tarea. Practicar algún deporte o disponer de tiempo para la familia, repercute siempre positivamente en el rendimiento del directivo.
  • Comunicarse con los demás

    Sin lugar a dudas, una buena vía de escape a los problemas es compartirlos con los demás. Apoyándonos en lo que nos rodean podemos compartir y aliviar las tensiones que día a día sufrimos en el trabajo. Además, el diálogo es el mejor camino para aclarar posturas y solucionar conflictos. La comunicación en el trabajo debe ser tanto horizontal como vertical.

La edad y el trabajo

Fuente: http://plancarrera.monsterlatam.com/11720_es-MX_p1.asp

¿Es la edad un inconveniente a la hora de encontrar trabajo? ¿O por el contrario debe valorarse las aptitudes que confiere la experiencia?

Empresas, sectores y la propia sociedad adoptan distintas posturas ante la edad en el trabajo.

La mayoría de las empresas piensan que la edad sí es un gran inconveniente en la búsqueda de trabajo, así lo entiende al menos Carlos del Cerro, Consejero Delegado de MRI-Humana. En cambio, en otros lugares no se suele ser tan radical. En Asia, por ejemplo, la edad se considera un valioso atributo, ya que implica experiencia y sabiduría. En China, a muchas personas se las califica de Tesoros Nacionales por su edad.

A pesar de ello, los jóvenes siguen considerando a la gente mayor menos atractiva, menos activa y menos vital. Actualmente, el mensaje que se quiere transmitir está claro: “Ofrece una imagen joven, actúa de forma joven e intenta que nadie adivine tu verdadera edad”. Y esto es lo que persiguen con verdadera ansiedad los mayores de 40 años que buscan empleo.

Sin embargo, ser joven también tiene sus desventajas y existen puestos especialmente diseñados para aquéllos recién salidos de la universidad.

Hay empleos con sueldos que no podrían mantener a una familia con hijos. Pero también existen puestos para los que no se exige una edad determinada y para los que lo importante es encontrar a alguien verdaderamente rentable para la empresa. Para estos últimos, la experiencia, la energía y el entusiasmo del candidato es en realidad lo que cuenta.

Lo importante de la experiencia no es tanto lo que se ha hecho en el pasado o lo que se ha conseguido hasta ahora, sino la autoconfianza que se desarrolla cuando uno ha vivido determinadas situaciones de empresa.

Se trata de que los conocimientos que posees te ayuden a reconocer posibles peligros o riesgos, así como la forma de evitarlos, de modo que se emplee la mínima cantidad de energía y recursos para conducir a la empresa hacia sus objetivos.

Se trata también de saber reconocer los puntos fuertes y débiles de uno mismo y saber cómo recompensar los débiles y reforzar los fuertes, para lograr alcanzar el máximo rendimiento.

Significa que el empleado potencial no debe sólo demostrar profesionalidad en su área funcional, sino que puede entrar en una compañía que no le dará tiempo -o le dará el mínimo- para aprender qué debe hacer para conseguir los resultados esperados. Esto es lo que significa tener una experiencia útil. Para alcanzarlo algunos necesitan años y otros muy poco tiempo.

La gente joven tiene energía. A veces no se aprovecha debidamente, ya que, entre otras ilusiones, muchos jóvenes creen que su caudal de energía no tiene límite.

Por el otro lado, a cierta edad la persona tiene suficiente energía para realizar toda su jornada laboral (que muchas veces alcanza unas 12 ó 14 horas), viajar y cumplir con otras obligaciones del trabajo, y aún tener más para ofrecer a su familia y amigos, entonces esta persona tiene suficiente energía para el puesto de dirección más exigente.

Además, es importante saber conservarla, utilizando la delegación: delegando trabajo a aquellos que pueden realizarlo o a quien deba hacerlo para su desarrollo personal en la empresa.

No debe infravalorarse la euforia y la alegría que emana de uno mismo al contemplar el futuro con éxito. Se trata del deseo de probar nuevas experiencias, aprender nuevas cosas y, sobre todo, no temer equivocarse. Es contagioso. Inspira a los demás a unirse en la actividad.

Y demuestra cómo puede convertirse el potencial de una persona en una realidad cuando se combinan esfuerzo e imaginación.

Éstas son las tres cualidades más importantes que un candidato puede ofrecer, sin importar la edad que tenga. Darse cuenta de que estos son los requisitos esenciales y creer en ello eliminará la discriminación existente contra la gente de edad.